CAPITULO XVI

Nuestras ideas acerca del hombre son muy erróneas. Vemos todas las causas de sus acciones y propiedades en su aparato físico, pero en realidad el hombre es un ser muy complejo. Muchos aspectos de la vida del hombre están desconectados entre sí y su vida prosigue en diferentes planos simultáneamente, los fenómenos de un plano tocan a otro plano solo parcial y raramente y tal vez no toquen para nada. 

El hombre representa una combinación de fenómenos físicos y psicológicos. Los fenómenos psicológicos los sentimos experimentamos y conocemos. Los fenómenos físicos los observamos basándonos en experiencia. No experimentamos los fenómenos psicológicos de los otros y deducimos que éste los tuvo por sus palabras o por analogía con nosotros mismos, pero no podemos tener una prueba directa de la existencia psicológica de otro hombre. Según Kant solo conocemos nuestros medios de percepción con el mundo circundante, pero al mundo en sí no le conocemos.

Nouménico significa percibido por la mente y no percibido por el mundo fenoménico. Podemos especular acerca de la existencia del mundo nouménico pero no podemos verlo, oírlo ni tocarlo, ni medirlo, ni fotografiarlo, ni resolverlo con elementos químicos ni vibraciones. El noúmeno de un hombre es su vida psicológica y todo lo que esta contiene. Es tan imposible ver una emoción como es imposible ver el valor de una moneda. Y debemos recordar que el noúmeno y el fenómeno no son cosas diferentes sino aspectos diferentes de una misma cosa. Cada fenómeno es la expresión finita de algo infinito dentro de la esfera de nuestra percepción a través de los órganos de los sentidos. 

Para nosotros un fenómeno es una expresión tridimensional del infinito. En la mente radica la solución del enigma de estas funciones. Debemos considerar a la mente del hombre como su función en una sección del mundo diferente a la sección tridimensional en la que funciona su cuerpo. Y habiendo deducido esto ¿no podemos también sacar la conclusión a la inversa y considerar la función desconocida del mundo y de las cosas fuera de la sección tridimensional como su propio género de mente?

Nuestra visión positivista considera a la mente como la función del cerebro. Max Nordau cuando deseó imaginar la conciencia del mundo dijo que no podíamos estar seguros que en alguna parte del universo infinito no se repita en escala colosal la misma combinación de elementos físicos y químicos que constituye nuestro cerebro. 

Esto es muy característico de la ciencia positivista. Deseando imaginar la conciencia del mundo se debe ante todo imaginar un cerebro gigantesco. ¿No se aprecia en esto un mundo plano bidimensional? La idea de un cerebro gigantesco en alguna parte ubicada mas allá de las estrellas muestra la absoluta pobreza y debilidad el pensamiento positivista, que no puede salir de la rutina y no tiene alas para volar.

Supongamos que algún curioso habitante de la Europa del siglo XVII tratara de representarse los transportes el siglo XXI e imaginara una enorme diligencia tirada por mil caballos, estaría muy cerca de la verdad y al mismo tiempo infinitamente lejos de esta. Sin embargo en aquella época hubo algunas mentes que trabajaron en la dirección correcta y ya estaban imaginando la idea de un motor de vapor. El error no consiste en la teoría en sí misma. La idea de que las moléculas son mundos y los mundos son moléculas es correcta y digna de atención como punto de partida pero el mismo pensamiento encerrado en una analogía literal sin la idea de lo desconocido es destruida y se vuelve una caricatura.

La idea de la diligencia es paralela a una de las teorías de la filosofía popular en relación con la idea de que los planetas y las estrellas del mundo visible son las moléculas de algún gran cuerpo el cual nuestro universo es solo una parte insignificante. Pero este razonamiento no es mas que una diligencia gigantesca. Nuestro pensamiento esta rodeado de muchos callejones sin salida, y el positivismo es en sí mismo un callejón sin salida.

Sin cometer ningún error lógico no podemos decir que la vida y la mente dependan de fenómenos físicos, por el contrario, los fenómenos físicos son resultado de la vida y la vida fisiológica resultado de la vida psicológica. El conocimiento oculto habla de otra vida y de otra mente. 

Es importante establecer el principio de que los fenómenos físicos y los inferiores dependen de fenómenos de vida y mente superiores. Si el cerebro trabaja paralelamente con el pensamiento y el sentimiento, una interrupción o un desorden en al actividad del cerebro produce una interrupción y un desorden aparente en las funciones mentales. Sin embargo la actividad del cerebro no es sino movimiento objetivo mientras que la actividad mental es un fenómeno indefinible o subjetivo ¿cómo vincular todo esto?

Si miramos el cerebro desde el punto de vista de la vida interior éste será una parte del mundo externo que esta fuera de la vida mental. La mente y el cerebro son pues cosas diferentes, pero nuestra observación y experiencia nos dicen que la mente sólo puede funcionar a través del cerebro. Como un espejo que refleja la mente en nuestra sección tridimensional del mundo. Lo cual significa que en nuestro mundo tridimensional no se ve a toda la mente. Si se rompe el espejo también se rompe el reflejo o si se daña al espejo este dará una reflejo deformado. Pero no hay fundamentos para suponer que cuando se rompe el espejo se rompa también el objeto que refleja, en este caso la mente.

La comparación de los cuerpos tridimensionales con los de cuatro dimensiones nos explica como no toda la actividad de la mente pasa a través del cerebro. En realidad cada uno de nosotros es una entidad física permanente mucho mas extensa de lo que ya conocemos. El positivista dirá: pruébeme que el pensamiento puede tener lugar fuera del cerebro y creeré. Yo respondería con otra pregunta: ¿en que consistirá la prueba? No hay pruebas ni puede haberlas. La existencia de la mente sin el cerebro, es para nosotros un hecho que no puede probarse como un hecho físico.

Supongamos que el pensamiento de un hombre muerto continua funcionando ¿cómo podremos averiguar esto? No podemos. Tenemos medios de comunicación con seres que están en las mismas condiciones que nosotros, la existencia de la mente en tales seres puede deducirse por analogía, pero la existencia de la mente en otros seres no podemos averiguarla hasta que nos hallemos en su plano. Nuestra mente sigue siendo un reflejo proyectado por el cerebro y solo podrá advertir otros reflejos similares a ella misma. Si un día experimentáramos nuestra mente en un sentido más vasto tendríamos la posibilidad de descubrir seres análogos a nosotros cuya mente es independiente del cerebro si estos seres existen en la naturaleza.

Pero ¿tales eres existen o no? Observando el mundo desde fuera vemos en él acciones que provienen de causas racionales y otras de fuerzas inconscientes de la naturaleza. Nuestro pensamiento tal y como es ahora, ¿que puede decirnos ?.  

La observación científica de los positivistas nos dice que la racionalidad es aparente y el hombre es un juguete en manos de las fuerzas elementales. Todo lo que piensa que hace, lo hacen en realidad por las fuerzas externas que entran en él con el aire, con los alimentos, con la luz solar. El hombre no realiza de por sí ni una sola acción. Según los científicos si fuera posible despojar a un hombre de todas las impresiones externas, luz, sonido, tacto, calos frío, etc. y mantenerle vivo al mismo tiempo tal hombre no sería capaz de acción alguna, no siquiera la más insignificante, de ello se deduce que el hombre es un autómata y que todas la acciones el hombre dependen de estímulos externos, nada puede hacer por sí. Esto es lo que el positivismo enseña.

El criterio positivista afirma que el principio de todo es la energía inconsciente producidas por causas desconocidas en algún tiempo desconocido que tras atravesar un alarga serie de procesos electro- mecánicos y físico-químicos se nos manifiesta en un movimiento visible y tangible, luego en crecimiento y finalmente en fenómenos.

Pero nosotros decimos que es enteramente imposible considerar a los fenómenos físicos como la causa de los fenómenos psicológicos pero no a la inversa ya que para ello se necesita un organismo o sea una vida compleja y animada. Y si esto es así, es imposible suponer la existencia de un motor mecánico inconsciente detrás de las estructuras del mundo, no vemos obligados a decir que el mundo esta vivo y es inteligente. Porque, o el mundo es mecánico y esta muerto o esta vivo y animado. En la naturaleza viva no puede haber nada muerto tal como en la naturaleza muerta no puede haber nada vivo. 

No tenemos base para considerar al hombre como la culminación de todo lo creado. El hombre es solamente lo SUPREMO QUE CONOCEMOS.

El positivismo estaría en lo cierto si en el mundo en parte alguna no hubiera razón, entonces se podría admitir que el mundo es un juguete mecánico que se formó accidentalmente en el espacio, pero el hecho de la existencia de la mente estropea todas las estadísticas Tenemos que admitir la existencia de dos principios, espíritu y materia o elegir uno de ellos. En esto se destruye el dualismo porque si admitimos la separación de la existencia de espíritu y materia llegamos a la conclusión de que el espíritu es real y la materia es irreal o que la materia es real y el espíritu es irreal o sea que el espíritu es material o la materia es espiritual. Hay que elegir entre uno u otro. 

El positivismo no puede negar el hecho de la mente ni destruirla. Solo podrá hacerla descender tan bajo como sea posible, llamándola reflejo de la realidad, pero en este caso ¿cómo puede ser posible el hecho de que el reflejo posea una potencialidad infinitamente mayor que la realidad?

Podrán decir que la mente es un movimiento que refleja otro movimiento pero esto no explica que es la mente, ambos son cosas diferentes pertenecientes a mundos distintos capaces de existir simultáneamente. Además el pensamiento puede existir sin el movimiento mientras que el movimiento no puede existir sin el pensamiento, porque el tiempo proviene de la mente. Si no hay tiempo no hay movimiento. Pero nuestro lenguaje es una traba terrible. El ahora eterno no puede expresarse en nuestro lenguaje. Nuestro lenguaje nos describe un universo falso: dual, cuando en realidad es uno solo y existe eternamente. Esta dificultad sólo podrá vencerla la formación de nuevos conceptos. No importa que se considerara como principio el espíritu o la materia. Lo importante es admitir la unidad de ambos.

¿Pero que es entonces materia? Una forma de pensar. Nadie vio nunca a la materia y jamás la verá, la materia sólo puede ser pensamiento pero la ilusión se confunde con la realidad. La materia es una parte de algo, una parte inexistente. Imaginaria. Es el mundo de cuatro dimensiones, tal vez multidimensional. La madera, la sustancia de la que esta hecha una mesa existe pero nosotros no conocemos la verdadera naturaleza de su existencia. Todo lo que sabemos es la forma de nuestra percepción de ella. Y si no estamos más allí seguirá existiendo pero sólo para una percepción que actúe del mismo modo que la nuestra.

Pero en sí, esa sustancia existe de alguna manera enteramente diferente, no sabemos COMO. Pero algo es cierto, no existe en el espacio ni en el tiempo, estas formas se las imponemos. Probablemente toda madera similar de diferentes siglos y diferentes partes el mundo forma una masa, un cuerpo, quizás la sustancia particular de la que esta mesa esta hecha no tiene un existencia separada distinta mas que en nuestra percepción. No entendemos que una cosa es solo una definición artificial por nuestros sentidos de alguna causa indefinible que trasciende infinitamente la cosa.

PERO UNA COSA PUEDE ADQUIRIR UN ALMA INDIVIDUAL Y SEPARADA QUE LE PERTENEZCA Y EN ESTE CASO EXISTE INDEPENDIENTEMENTE DE NUESTRA PERCEPCIÓN.

Muchas cosas poseen tales almas, especialmente cosas viejas, casas viejas, libros viejos, obras de arte etc. Perro que base tenemos para pensar que en el mundo existe una mente distinta de nuestra mente humana y de los animales y de las plantas? Primero pensar que en el mundo toda esta vivo y animado y que estas manifestaciones de vida deben existir en todos los planos y en todas las formas. Pero solo podemos ver a la mente en formas análogas a la nuestra, no tenemos razón en considerar a nuestra mente como la única forma y suprema que existen en el universo.

¿Cómo podríamos enterarnos de la existencia de la mente en otras partes del mundo si es que existen? Mediante dos métodos: intercambio de pensamientos y conclusiones pro analogía.

Para lo primero es necesario que nuestra vida mental se vuelva semejante a la de ellas, trascienda de los limites tridimensionales o sea se necesita un cambio en los medios de nuestra forma de percepción y representación Lo segundo de una expansión gradual de la facultad de trazar alegorías. Al tratar de mirar a las cosas y mirarnos bajo un nuevo ángulo o muchos ángulos simultáneamente empezamos a advertir analogías entre las cosas, nuestra mente crece y se vuelve diferente, a cada momento avanzamos mas rápidamente y advertimos entorno a nosotros una vida mental cuya existencia jamás sospechábamos y entendemos porque no pudimos verlo . Está en otro plano. Y este es el comienzo de los cambios que nos conducen hacia otro plano del ser.

Puede demostrase que cosas similares son diferentes y cosas diferentes son similares. Y cosas separadas partes de la totalidad de alguna categoría completamente nueva mientras que las cosas que parecen formar una totalidad pueden ser manifestaciones de mentes diferentes que nada tienen en común ignorando quizás la existencia una de otra.

Esta totalidad puede ser un mundo, un hombre, un planeta, un animal, consistente en diferentes mentes representando un campo de batalla de seres diferentes. para destruir esta totalidad. En cada totalidad de nuestro mundo vemos muchas tendencias y esfuerzos contrarios cada una de las cuales se empeña en alcanzar sus propios fines habitualmente constituye la vida de la totalidad.

Ese algo es la vida mentad de la totalidad y detrás de esta función presuponemos la existencia de algo separado. Este algo separado posee una función definida. Si la totalidad posee vida mental, entonces las separadas tendencias de fuerzas deberán poseer también una vida que les pertenezca.

Un cuerpo es el punto de intersección de las líneas de estas vidas, un lugar de encuentro. Nuestro yo, este es el campo de batalla en el que en cada momento una emoción nuestra tenencia se impone subyugando a los otros durante un momento e identificándose con el Yo. Pero si el Yo también es un ser que posee su propia vida, solo que es muy poco consciente en que consiste y se conecta constantemente ora con una parte ora con otra. 

¿Tenemos derecho a presumir la existencia de SERES en los órganos y partes el cuerpo, en los pensamientos y las emociones del hombre? Lo tenemos porque sabemos que no hay nada puramente mecánico y que cada algo que posea una afición separada deberá estar animado y podrá llamarse un ser.

Todos los seres cuya existencia podemos presuponer en el mundo de muchas dimensiones tal vez no se conozcan entre sí y no sepan que nos conectamos juntos en varia totalidades en nuestro mundo fenoménico y sus relacionarse. Entre esos seres tal vez prosiga un intercambio de pensamientos continuo similar al metabolismo de un cuerpo vivo, tal vez experimenten ciertos sentimientos en común bajo el estimulo de causa comunes y dividirse en totalidades incomprensibles para nosotros. 

En las condiciones de nuestra percepción no podemos decir si estos seres pertenecientes a partes del mundo distintas existen o no. Nuestra mente está circundada en si misma la forma de su propia percepción la encierra como un muro y nada mas ve aparte de este muro. Pero si logra escapar de este muro que la rodea ve en este mundo muchas cosas nuevas.

Kant afirma:

Confieso que me inclino a afirmar la existencia de naturalezas inmateriales y a poner a mi misma alma en esa clase de seres. Esos seres inmateriales unidos unos con otros, podrían formar una gran totalidad que podría llamarse el mundo inmaterial.

Todo hombre es un ser de dos mundos: el mundo inmaterial y el material y algún día se demostrará que también el alma humana forma parte de esta vida en comunión con todas la naturalezas inmateriales del mundo de los espíritus que alternativamente actúa sobre este mundo y recibe sus impresiones de las que el hombre no es consciente mientras todavía es hombre. Debemos considerar al alma humana como unida, en su vida actual con dos mundos al mismo tiempo de los que percibe solamente al mundo material en cuanto esta unida con un cuerpo y forma una unidad personal. Así pues el hombre es un sujeto miembro del mundo visible y del invisible, pero no es una misma persona, pues dependiendo de la diferente calidad de ellos los conceptos de un mundo no son ideas asociadas con las del otro mundo, de manera que lo que juzgo como espíritu no lo recuerdo como hombre y a la inversa, mi estado como hombre no entra en el concepto como espíritu.

El nacimiento, la vida, la muerte solo son estados del alma, en consecuencia nuestro cuerpo solo es perecedero pero el alma debe haber existido incluso en la época en la que nuestro cuerpo no tenia existencia. La vida del hombre es doble. Esta compuesta de dos vidas: la animal y la espiritual. La primera vida es la del hombre y a fin de vivir esta vida el hombre necesita un cuerpo, la segunda vida es la del alma, el alma del hombre vive esta vida separadamente de su cuerpo y debe vivir en ella después de su segregación del cuerpo.

Ahora bien debemos establecer el hecho de que antes de que podamos aprender algo de la esfera nouménica deberemos definir en lo que podamos las propiedades del mundo multidimensional usando el método intelectual del razonamiento.  

Es probable que no podamos definir mucho con este método y nuestras definiciones sean burdas, pero debemos averiguar primeramente lo que el mundo nouménico no puede ser y lo que puede ser .

Esto es necesario para que, al entrar en contacto con el mundo real, podamos distinguirlo del mundo fenoménico y no confundirlo con su simple reflejo. La razón de porque ignoramos el mundo de las causas, y somos prisioneros del mundo de los fenómenos es precisamente que no sabemos como ver donde termina el uno y empieza el otro.

Estamos en contacto constante en el mundo de las causas, vivimos en él porque nuestra mente y nuestra función en el mundo, incomprensibles para nosotros, son un reflejo y una parte de él, pero ni lo vemos ni lo conocemos porque negamos su existencia

Consideramos que todo lo existente es fenoménico y no existe nada que no lo sea o si lo aceptamos nos empeñamos en conocerlo en las formas del mundo tridimensional o lo buscamos y no podemos encontrarlo porque perdemos nuestro camino en medio de los engaños de del mundo fenoménico reflejado, al que confundimos con el mundo nouménico. No sabemos que es lo que buscamos. Y el único medio de liberarnos de esta tragedia es una definición intelectual preliminar de las propiedades de lo que buscamos. No debemos enfocar el mundo de las causas sin estas definiciones pues en este caso no perderemos en su frontera.

Primero de todo el mundo real no puede ser tridimensional, en otras palabras el mundo nouménico no puede contener nada que tenga extensión en el espacio y que cambie en el tiempo y sobre todo no puede contener nada muerto inanimado, inconsciente, aunque el nivel de conciencia sea diferente.  

En el mundo de las causas todo debe ser consciente porque es en sí la conciencia del mundo. Además debemos saber que el mundo de las causas es el mundo de lo milagroso. Que lo que nos parece corriente nunca puede ser real. Lo real nos parece milagroso, no creemos en él no lo reconocemos. Solo lo irreal es lo corriente.

El misterio del tiempo lo impregna todo. Se lo siente en cada piedra que tal vez fue testigo de periodos glaciares. Se lo siente en la mañana que no vemos pero que tal vez nos ve y que puede resultar nuestro ultimo día o por el contrario un día de unos logros de los que hoy aun nada sabemos.

El misterio del pensamiento lo crea todo. Tan pronto como entendamos que el pensamiento no es una función del movimiento y que el movimiento mismo es solo una función del pensamiento, tan pronto como empecemos a sentir la profundidad de este misterio, veremos que todo el mundo es una especie de vasta alucinación que no nos espanta ni nos hace pensar que estamos locos, solamente porque estamos acostumbrados a ella. El misterio del infinito es el mas grande de todos los misterios.

El nos dice que todas las galaxias, todo el universo visible no tiene dimensiones en comparación con el infinito, que son iguales a un punto matemático que no tiene extensión alguna y que, al mismo tiempo, puntos que para nosotros no son medibles pueden tener una extensión diferente y dimensiones diferentes. En el pensamiento positivista hacemos esfuerzos por OLVIDARNOS DE ESTO y NO PENSAR EN ESTO.

En algún tiempo futuro al positivismo lo definirán como un sistema que nos permite no pensar en cosas reales y limitarnos estrictamente al dominio de lo irreal y lo ilusorio

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