Capitulo XI

Acerca de los problemas del tiempo, el espacio y las dimensiones superiores nos preguntamos... ¿por qué la ciencia no habla de todo ello y por el contrario sigue repitiendo afirmaciones adversas pretendiendo ignorar una serie de teorías adelantadas? La ciencia debe de ser la investigación de lo incógnito ¿ por qué no se empeña en investigar esta incógnita que pronto dejará de ser desconocida? A esto solo puede responderse diciendo que solo una pequeña parte de la ciencia oficial emprende lo que debe o en investigar lo nuevo.

La mayor parte de ella es solo instrucción sobre lo ya pasado, obsoleto e inútil.

Es especialmente gratificante notar que en ocasiones incluso la rutina académica no logró matar el amor por el conocimiento y al capacidad pensamiento independiente. En diciembre de 1911 en la segunda convención mendeleviana se inauguró un documento leído por el profesor N.A. Oumoff consagrado a los problemas del tiempo y las dimensiones superiores titulado. Los rasgos y los problemas característicos del pensamiento natural científico contemporáneo.

El documento aunque algo incompleto era un acontecimiento de gran magnitud en el reino de la ciencia. Sin embargo fue leído entre muchos otros y sin producir el efecto de una bomba. Por supuesto esto se debió en gran parte a ciertas limitaciones que el mismo efectuara respecto al titulo que no logró expresar su contenido diciendo que la ciencia esta avanzando en una nueva dirección en vez de aclarar de una vez que:

LA NUEVA DIRECCIÓN VA CONTRA LA CIENCIA

El profesor Oumoff reconocía al tiempo como la cuarta dimensión del espacio pero no consideraba al movimiento como una ilusión de nuestra conciencia sino como un hecho independiente de nosotros. 

No me ocuparé de la parte el documento que describe la evolución de la física desde el átomo hasta el electrón ubicados en la base de la materia porque , mi modo de ver, la base de la materia es la ilusión y un desarrollo coherente de sus ideas debería conducir en la negación del movimiento tal como un desarrollo coherente de la física matemática debería conducir a la negación de la materia como un sustancia. El documento del profesor Oumof es interesante porque ya está en el umbral mismo de la metafísica. 

Dive así entre otras cosas:

La necesidad de estabilidad en la vida diaria y la brevedad de la experiencia personal en comparación con la evolución de la tierra conducen a los hombres a la fe y crean el espejismo de la estabilidad del  orden de las cosas, no solo en el presente sino también en el futuro. Los creadores de la ciencia natural no comparten este punto de vista y a esto la ciencia debe su constante desarrollo. Lo nuevo que se descubrió proporciona suficiente imágenes para la construcción del mundo y destruir su vieja arquitectura y silo pueden incorporarse en un nuevo orden mucho mas allá de los limites de la normas de nuestro pensamiento.

El profesor señalaba las contradicciones de algunos de sus experimentos y la necesidad de explicarlas dieron paso al hallazgo el principio de la relatividad que incluye en si mismo al intelecto del observador conectado al sistema nervioso. Esto une a dos mundos considerados de naturaleza diferente.

Todas la medida espaciales incluyen al tiempo. En consecuencia todas no tienen lugar en una realidad tridimensional sino un una multiplicidad de cuatro dimensiones. Podemos representar las tres primeras mediante medidas y la cuarta mediante una película cinematográfica en al que cada punto corresponde a una nueva fase de los fenómenos del mundo. El pasaje de un punto a otro e esa película corresponde a nuestro concepto del curso del tiempo, por lo tanto a esta cuarta dimensión la llamaremos tiempo. Las cuatro dimensiones son equivalentes. Un momento que correspondió a algún acontecimiento ya pasado no desaparece sino que existe no fue el universo quien dejó de vivirlo sino solo la tierra. El lugar de ese acontecimiento en un universo de cuatro dimensiones lo define cierto punto y este existirá y continuara extiendo. En la actualidad otro caminante lo atraviesa a través de la estación por la que pasa la tierra. El tiempo no corre tal como el espacio no corre, somos nosotros los que corremos, caminantes en un universo tetradimensional. El tiempo equivale a una dimensión del espacio cono altura, ancho y longitud.

En el Universo no hay pasado ni futuro, existe el presente eterno, sin limites en el espacio ni en el tiempo. Los cambios tienen lugar en las individualidades y corresponden a los desplazamientos de los caminos el mundo de la multiplicidad tetradimensional eterna e ilimitada. En el pensamiento filosófico estas ideas deben de producir una revolución mayor que el desplazamiento de la tierra respecto del centro del Universo por Copérnico. El mundo material es el horizonte limitado que se abre ante un hombre que salió internarse en un campo. Para sus sentidos la vida es abundante solamente dentro de estos limites de este horizonte, fuera de este para los sentidos del hombre solo es vació. Presenciamos el funeral de la vieja física. En las ideas de una nueva extensión en el espacio que hasta ahora hemos llamado tiempo y movimiento. Considerando el universo como pensamiento y conciencia nos liberamos completamente de la idea del vacío. 

La materia o sea todo lo finito es una ilusión del mundo infinito

 

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