Capitulo V

Un cuerpo de cuatro dimensiones es un número infinito de momentos de existencia de un cuerpo tridimensional. El cuerpo tridimensional que vemos es solo una figura en una película cinematográfica, una serie de instantáneas del espacio de cuatro dimensiones.

El tiempo, es en realidad la distancia entre las formas, los estados y las posiciones de un mismo cuerpo y de diferentes cuerpos que nos parecen diferentes. Tal como una línea es la repetición de un punto. Si representamos al espacio de cuatro dimensiones éste será la repetición infinita de nuestro espacio de tres dimensiones, y un cuerpo de cuatro dimensiones la huella del movimiento en el espacio de un cuerpo tridimensional en una dirección no contenida en él: la dirección del tiempo.

Debido a nuestras propiedades receptivas nunca vemos ni sentimos ese cuerpo, solo vemos su sección y a esto le llamamos cuerpo tridimensional. En consecuencia estamos muy equivocados al pensar que un cuerpo tridimensional es un cuerpo real. Es meramente la proyección de un cuerpo tetradimensional, su dibujo, su imagen en nuestro plano.

Si pensamos en el cuerpo físico de un hombre, hallaremos que además de materia hay algo que aunque cambiante permanece, es el mismo desde nacimiento hasta la muerte. La filosofía oriental considera al cuerpo físico como algo en perpetuo intercambio con sus alrededores, las partículas vienen y van. En el próximo segundo el cuerpo no es absolutamente mas el mismo que un segundo antes, después de siete años un cuerpo ya es completamente diferente pero a pesar de esto siempre permanece desde el nacimiento hasta la muerte su aspecto puede cambiar, pero sigue siendo el mismo. Si tratamos de formar un cuadro mental de un hombre extendido en el tiempo desde el nacimiento hasta la muerte con todas sus rasgos de niñez, madurez y vejez, a esto se le llama Linga Sharrira.

Decimos cada cosa consiste en materia y forma, pero la materia sin la forma no es percibida por nosotros. Ni siquiera podemos pensar en la materia sin la forma, pero podemos visualizar la forma sin la materia.

La combinación de materia y forma nunca es constante, cambia siempre en el curso del tiempo. Esta idea le permitió a Newton desarrollar su teoría de fluentes y fluxiones. Newton llegó a la conclusión de que en la naturaleza no hay magnitudes constantes. que fluyen: fluentes. Newton denominó fluxiones a las velocidades de cambio de lo fluentes individuales.

La teoría de Newton es cierta con respecto al mundo tridimensional que existe en el tiempo. Es este mundo todo es variable porque a cada momento una cosa no es mas lo que fue. Nunca vemos el cuerpo de la Linga Sarira, vemos solamente sus partes y nos parecen variables, pero si miramos mas atentamente veremos que esto es una ilusión. Las que son irreales y variables son las cosas tridimensionales. Y no pueden ser reales porque como hecho concreto no existen.

Las propiedades del espacio tridimensional serán mas claras si efectuamos una minuciosa comparación del espacio tridimensional con una superficie:

Imagina dos triángulos rectángulos iguales cortados en un papel y colocados en una superficie plana con los ángulos rectos que apuntan en diferentes direcciones. Estos triángulos son exactamente iguales pero absolutamente diferentes. Uno tiene su ángulo derecho apuntando hacia la derecha, el otro apuntando a la izquierda. Si se desea hacer estos triángulos idénticos esto solo podrá hacerse con la ayuda del espacio tridimensional. Esto significa que uno de los triángulos deberá ser tomado, dado de vuelta y puesto de nuevo en el plano. Pero para hacer esto es necesario elevar el triangulo desde el plano e introducirlo en el espacio tridimensional y darle vuelta en ese espacio. Si a ese triangulo se le deja en el plano nunca podrá hacérsele idéntico al otro.

En nuestro mundo hay figuras completamente análogas a estos dos triángulos. Conocemos ciertas figuras que son iguales entre si pero no podemos hacerlas encajar en la misma porción de espacio sino mediante la imaginación: Si nos miramos las manos vemos que son parecidas pero muy diferentes. Solo podemos imaginar un modo en el que las dos manos pueden ponerse en completa semejanza. Si tomamos un guante de la mano derecha y un guante de la izquierda no coincidirán, lo mismo que las manos, pero si damos la vuelta al guante entonces coincidirán, pero tal operación sólo será posible en un espacio dimensional superior.

Teóricamente esas cosas en la naturaleza deberían ser posibles en el espacio de cuatro dimensiones pues ese espacio es diferente. Hasta los puntos remotísimos de nuestro espacio y tiempo deberían estar en contacto o poder estar en contacto. 

Ejemplo: Las puntas de una hoja de papel extendidos en una mesa están separadas entre sí. Pero si alzamos la hoja de la mesa podemos plegarla para poner las puntas en contacto. Si en una esquina escribimos una palabra y en la otra una palabra diferente esto no nos impedirá plegar juntas estas esquinas. Si esta palabra esta escrita en letra roja y esta no se ha secado todavía, las palabras puede imprimirse en la otra esquina. Entonces si la hoja se abre de nuevo y se la coloca en la mesa a un hombre que no sabe que puede alzársela de la mesa y plegarla de muchos modos diferentes, le parecerá incomprensible como una palabra de una esquina pueda escribirse en otra. La posibilidad de contacto entre las puntas distantes de la hoja de papel será incomprensible para él y seguirá siéndolo mientras piense en la hoja en el espacio bidimensional. Tan pronto imaginar la hoja en el espacio tridimensional, esta posibilidad será real. No hay dos espacios diferentes, sino dos modos diferentes de recepción de un mismo espacio. Nuestra geometría es evidentemente inadecuada para la investigación de un espacio superior.

Y así como un punto no puede medirse con una línea, una línea no puede medirse con una superficie, una superficie no puede medirse con un sólido, de igual modo un cuerpo tridimensional no puede medirse con un cuerpo de cuatro dimensiones y un cuerpo de cuatro dimensiones no puede medirse con un cuerpo tridimensional porque consiste en una cantidad infinitamente grande de cuerpos tridimensionales y en consecuencia no pueden tener una medida en común.

Como una deducción de todo lo dicho cada punto de nuestro espacio es un corte transversal de una línea de un especio superior. O sea: el átomo material es la entrada de la cuarta dimensión en el espacio tridimensional.

¿Qué es lo que tenemos que entender? Debemos entender que no es cuestión de dos dominios espaciales diferentes, o de dos dominios uno de los cuales constituye la parte del otro, sino de dos modos de percepción del mismo mundo único, en un espacio único. Todos los objetos que conocemos existen no solo en la cantidad que los percibimos, sino en una cantidad infinita de otras que no conocemos.

Debemos aprender a pensar en las cosas en otra categoría y representárnosla como podamos. Solo entonces podremos desarrollar la capacidad de percibir cosas en el espacio superior y sentir el espacio superior mismo. Quizás lo primero que se necesite es una percepción directa de todo lo que no esta incluido en el mundo de las tres dimensiones o sea fuera del tiempo y del espacio.

Si la variabilidad es un signo del mundo tridimensional debemos buscar lo que es constante para acercarnos mas a comprender al mundo tetradimensional. Estamos acostumbrados a considerar como existente lo que puede medirse en largo ancho y alto pero es necesario ampliar estas fronteras. Toda aproximación a una investigación exacta sobre las dimensiones superiores exige la convicción, derivada de una sensación, de que muchas cosas que no puede medirse tienen una existencia real, mucho más real que muchas cosas que puede medirse.

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