CAPITULO IX

Con respecto al aspecto y la forma del mundo nuestra percepción es incorrecta. Sabemos que el mundo consiste en sólidos pero solamente vemos y tocamos superficies. Un sólido es un concepto compuesto por una cantidad de representaciones puestas juntas por medio del razonamiento y de la experiencia.

Nunca vemos al mundo como realmente es, no solo en el sentido filosófico sino en el geométrico más corriente. Está claro que el mundo no existe en perspectiva pero somos incapaces de verlo de cualquier otro modo.

Un niño trata de tocar todo lo que ve...la luna, las manchas que la luz solar refleja en la pared... solo gradualmente aprenderá a distinguir entre lo cercano y lo lejano solo mediante la vista y sin la sensación del tacto.

Hasta los años maduros estamos sujetos fácilmente a las ilusiones ópticas. A gran distancia un hombre se nos perfila como una silueta y nunca podremos ver un armario o un escritorio simultáneamente desde todos lo lados lo mismo que dentro. Relieve y perspectiva, son las deformaciones de los objetos por parte de nuestros ojos.

Nos es imposible mirar al mundo desde otro punto de vista que no sea el nuestro. Todo lo que vemos es una imagen del mundo tridimensional que llamamos real y que la geometría estudia, pero no el mundo real mismo y como no lo sabemos introducimos constantemente correcciones en lo que vemos. Esta facultad de corrección implica la posesión de conceptos

Cuando vamos en coche, los árboles surgen ante nosotros y después desaparecen despacio o lentamente dependiendo de la velocidad a la que conducimos Sabemos que ese movimiento es ilusorio pero lo vemos como real. El sol aun continua naciendo y poniéndose en todos lo idiomas y su movimiento se defendió apasionadamente en otra época. Esta animación aparente de los objetos proporciona aun el principal alimento de la fantasía para los cuentos de hadas.

Lo veo, en consecuencia existe. Esta afirmación es el principal origen de todas las ilusiones, el modo correcto de expresarlo sería: Lo veo en consecuencia no es así. Nosotros podemos decir esto pero los animales no, para ellos todo cuanto ven existe. Los animales viven en un mundo bidimensional y su universo tiene la apariencia de una superficie.

¿Por qué a los animales debe parecerles el mundo una superficie? Primeramente porque a nosotros también nos parece una superficie, pero nosotros sabemos que no lo es mientras que ellos aceptan todo como parece y no puede corregir lo que el ojo ve.

Nosotros podemos medir en tres direcciones porque nuestra mente nos permite hacerlo, los animales solo pueden medir simultáneamente en dos direcciones nunca en tres a la vez, esto se debe a que no teniendo conceptos son incapaces de tener presentes las medidas de la primera dirección mientras miden la segunda y la tercera a la vez.

¿Cómo explicar entonces el hecho de que viviendo en un mundo bidimensional los animales se orienten perfectamente en un mundo tridimensional? ¿Cómo explicar que un pájaro vuele arriba, abajo y a los lados?

A los animales les ayuda la emoción conectada en cada representación y cada recuerdo es una sensación. Los animales ven dos dimensiones. Y aunque sienten continuamente la tercera dimensión como algo efímero como nosotros sentimos el tiempo, no la ven. Las superficies que los animales ven poseen para ello propiedades extrañas, sobre todo movimientos numerosos y variados. Muchísimos objetos inmóviles para nosotros, son móviles para ellos y es precisamente en estos movimientos que se le manifestará la tercera dimensión de lo sólidos.

Supongamos que se coloca un gran disco frente a un animal y junto a él una esfera del mismo diámetro. El animal vera dos círculos. Si se pone a caminar alrededor de ellos advertirá que la esfera sigue siendo un circulo pero el disco se estrecha gradualmente, hasta convertirse en un franja, cuando el animal continua desplazándose alrededor de ella empieza ensancharse y se convierte nuevamente en un circulo. Esta propiedad de la esfera aparecerá como movimiento, como vibración, esto rememora la manera en que nosotros percibimos el sonido.

Del mismo modo, cualquier ángulo al animal deberá parecerle como un movimiento del objeto, algo efímero, temporal. Recordando los ángulos con los que se encontró antes los considerará como terminados, esfumados, pertenecientes al pasado, si pudiera pensar en todos los ángulos que aun no han estrado en su vida diría que estos existen como potencialidad o sea que serán pero que aun no son.

Así vemos que el animal percibirá las propiedades de nuestra tercera dimensión como movimientos y remitirá estas propiedades al pasado al futuro o al presente, o sea el momento de transición entre uno y otro. Este es un punto muy importante porque contiene nuestra propia percepción del mundo.

Hasta aquí hemos considerado a los animales superiores, consideremos ahora un animal inferior, por ejemplo el caracol. Sus movimientos son gobernados por el placer-dolor, avanza siempre hacia uno y se retira del otro. Siempre se mueve en una sola línea, desde lo desagradable hacia lo agradable. Y con toda probabilidad nada conoce ni siente excepto esta línea, la totalidad de su mundo, todas las sensaciones que le entran desde fuera la siente sobre esa línea y le provienen del tiempo, para un caracol nuestro universo existe en el futro y en el pasado o sea en el tiempo. Solo existe una línea en el presente. No debe tener conciencia de su propios movimientos. Haciendo esfuerzos avanza hacia la hoja fresca pero le parece que esta se desplaza hacia él, naciendo en este momento, apareciéndose como la mañana se aparece a nosotros.

Un caracol es un ser unidimensional. Los animales superiores son seres bidimensionales. El mundo del caracol tiene una dimensión, nuestras dimensiones, segunda y tercera están en el tiempo. el mundo del perro tiene dos dimensiones, nuestra tercera dimensión está para él en el tiempo.

Un animal puede recordar todos todas las propiedades de los cuerpos tridimensionales pero no puede saber que es una propiedad permanente de un cuerpo tridimensional, para un animal cada día nace un nuevo sol tal y como para nosotros cada día llega una mañana nueva, cada año una primavera nueva.

Un animal es incapaz de entender que el sol es uno solo y el mismo hoy o ayer, exactamente como nosotros no podemos entender que la mañana es una sola y la primavera es una sola.

Un animal podrá medir un ángulo o una superficie convexa aunque no entenderá su significado y lo considerará como movimiento pero esto no significa que un animal no se oriente perfectamente entre los objetos de nuestro mundo tridimensional, en esto le ayuda el instinto capacidad desarrollada a través de centenares de siglos de selección. Y discrimina perfectamente entre los movimientos que ocurren alrededor de él.

¿Por qué el perro ladra con tanta furia cuando pasa un coche? Nosotros no advertimos que el coche al pasar gira se retuerce y hace muecas tal y como el perro lo ve. El coche esta lleno de vida, las ruedas, el techo, los guardabarros, los asientos los pasajeros, todo se mueve, se da vuelta.

De todo lo anterior podemos establecer que dos sujetos que vivan juntos pero posean diferentes aparatos mentales deberán vivir en mundos distintos, o sea que la extensión tridimensional del mundo no es su propiedad sino la propiedad de nuestra percepción del mundo.

Y puesto que hemos demostrado la existencia de un sentido del espacio inferior al nuestro también hemos demostrado la posibilidad de un sentido del espacio superior al nuestro. Y que si se forma en nosotros una cuarta dimensión, el pensamiento en el mundo circundante aparecerá una cuarta característica que podemos llamar geométricamente una cuarta dimensión o sea veremos y sentiremos un espacio no de tres sino de cuatro dimensiones y todo los objetos alrededor nuestra y nuestros propios cuerpos revelarán las propiedades desde la cuarta dimensión que antes hemos considerado como propiedades individuales de los objetos y su movimiento. Tal como los animales consideran como su movimiento la extensión de lo objeto en la tercera dimensión.

Habiendo sentido el mundo de las cuatro dimensiones descubriremos que el mundo de tres dimensiones no tiene y nunca ha tenido una existencia real, que todo fue una creación de nuestra fantasía, un fantasma, un espectro, un engaño una ilusión óptica pero no una realidad.

Esto dista de ser una hipótesis es un hecho tan exacto como la existencia del infinito y también lo es la multidimensionaslidad del espacio y la irrealidad de todo lo tridimensional.

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