CAPITULO XII

Distinguiremos tres clases de fenómenos de acuerdo con nuestra percepción: FENÓMENOS FÍSICOS (estudiados por la física y química) FENÓMENOS DE LA VIDA (estudiados por la biología) FENÓMENOS PSICOLÓGICOS (pensamientos y sentimientos)

Percibimos los fenómenos físicos por medio de nuestros sentidos. ( la capacidad de los organismos para reproducirse y su capacidad de adaptación).

Los fenómenos psicológicos los conocemos subjetivamente. Deducimos su existencia en otros por analogía con nosotros y a través del lenguaje pero en la estrictamente objetivo es imposible establecer la presencia de otra conciencia a parte de la nuestra.

Los fenómenos físicos se trasforman uno en otro, el calor puede convertirse en luz, la presión en movimiento. Pero los fenómenos físicos no se trasforman en fenómenos de vida porque la ciencia no puede crear vida mediante ninguna combinación física, podemos decir que cantidad de carbón se necesita para obtener la cantidad de calor necesaria para trasformar una cantidad de hielo en agua, pero no podemos decir que cantidad de carbón se necesita para crear la energía de vida con cuya ayuda una célula viva forma otra célula viva. Del mismo modo los fenómenos físicos químicos y mecánicos no pueden producir fenómenos psicológicos. Si así fuera una rueda giratoria mediante el gasto de una cierta energía o un cierto tiempo generaría una idea.

Los fenómenos de vida se trasforman en otros fenómenos de vida y se multiplican entre ellos infinitamente trasformándose en fenómenos físicos. Produciendo una serie de combinaciones mecánicas y químicas.

Los fenómenos psicológicos se experimentan directamente y teniendo enorme fuerza potencial se trasforman en fenómenos físicos y en manifestaciones de vida. Sabemos que en la base de nuestra fuerza creativa yace el deseo. Puede producirse todo un pueblo mediante el deseo combinado de un hombre y una mujer. Esa fuerza creadora constructiva y activa del hombre es capaz de alterar el curso de los ríos o unir los océanos o de tallar montañas. De esa manera los fenómenos psicológicos poseen un poder unificador aun mayor en los fenómenos físicos que en los fenómenos de la vida.

La filosofía positivista afirma que los fenómenos de vida y lo fisiológicos surgen de una sola causa dentro de la esfera de los estudios físicos, pero esto es completamente arbitrario e infundado. Los fenómenos físicos nunca producen fenómenos de vida y conciencia. Por tanto es de suponer que los fenómenos de vida y los fenómenos de conciencia contienen algo que esta ausente en los fenómenos físicos.

A veces una pequeña cantidad de fuerza física puede liberar una colosal cantidad de energía también física. Pero toda la cantidad de fuerza física que podamos reunir no libera una sola gota de energía de vida necesaria para la existencia independiente de un organismo vivo. Una microscópica célula viva es capaz de diseminación infinita, de desarrollarse en nuevas formas, de cubrir continentes con vegetación, de llenar océanos de algas marinas, de construir islas de coral, de dejar tras si vastas capas de carbón etc.

Respecto a la energía latente contenida en los fenómenos de conciencia, pensamientos, sentimientos y deseos, vemos que la potencialidad es aún más inmedible e ilimitada. Una idea puede actuar durante cientos de años y crecer y ahondarse produciendo series siempre nuevas de fenómenos, liberando energía siempre nueva.

Sabemos que los pensamientos continúan actuando y viviendo aun cuando el nombre que los produjo se convirtió en un mito, como los nombres de fundadores de antiguas religiones, los creadores de inmortales obras poéticas de la antigüedad, héroes, dirigentes y profetas. Sus obras las repiten innumerables labios, sus ideas son aprendidas, comentadas, traducidas, publicadas, leídas, aprendidas, recitadas, representadas e ilustradas. Y esto no solo ocurre con las grandes obras maestras, una sola frase o verso puede vivir durante miles de años haciendo que centenares de hombres trabajen para él, lo sirvan al fin de trasmitirlo mas allá. 

Esta muy claro que cada pensamiento de un poeta contiene una enorme fuerza potencial similar a la energía potencial de contenida en un trozo de carbón o en una célula viva pero infinitamente más sutil y potente.

Cuando más se aleja un fenómeno de lo visible y lo tangible o sea de lo físico, cuando más lejos está de la materia, mayor es la cantidad de fenómenos que pueden producir y abarcar, mayor es la cantidad de energía que puede liberar y menos depende del tiempo.

Todo ello no se refiere a la creación de una energía nueva sino a la acción de liberar la energía latente. Una microscópica célula viva es más poderosa que un volcán, una idea es más poderosa que un cataclismo geológico.  

Si luego de establecer estas distinciones entre los fenómenos intentamos averiguar que representan estos independientemente de nuestra percepción y sentimiento acerca de ellos nos daremos enseguida cuenta de que no sabemos nada.

La filosofía positivista ve movimiento mecánico o energía electromagnética en la raíz de todos los fenómenos, pero esto no es sino una hipótesis basada en la suposición de que el mundo existe en el tiempo y el espacio.

Si hallamos que las condiciones del tiempo y del espacio solo son propiedades de nuestra percepción sensoria abolimos completamente la posibilidad de la energía como base de todo, o sea que exige que el tiempo y el espacio sean propiedades del mundo y no de nuestra conciencia.

Si deseamos acercarnos al conocimiento de las cosas en si mismas debemos buscar un método totalmente nuevo, un camino completamente diferente del que siguiera la ciencia positivista.

 

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