Vanesa se sintió paralizada. Las cosas que la rodeaban comenzaban a desvanecerse y los sonidos también parecían perderse en la distancia, amortiguándose lentamente. Después un silencio absoluto y una especie de vibración que poco a poco iba acercándose sin saber de donde procedía como el batir de un tambor en la lejanía. De repente se produjo un estruendo imposible de describir, como el torrente al pasar por una garganta y entonces una enorme fuerza pareció arrastrarla consigo. Sin saber como, Vanesa se encontró alzada a unos cuantos centímetros y pudo verse a si misma estirada en el suelo. Al principio no se reconoció y se mantuvo alejada durante un rato contemplándose sin poder pensar nada en concreto, después cuando comprobó que aquel bulto sin vida era su propio cuerpo se preguntó que estaba pasando, pero no sintió ningún miedo, ningún dolor, solo paz, una extraña y nunca experimentada paz. Después siguió elevándose lentamente hasta encontrarse flotando en el mas absoluto vacío y un oscuro túnel apareció ante su vista. En el extremo final se veía una resplandor deslumbrante que la atraía con gran fuerza. Se precipitó en su interior. Lo atravesó a una velocidad vertiginosa como si un imán la atrajese poderosamente. Cuando salió al exterior, la luz mas bella y resplandeciente que jamás viera pareció rodearla. Se encontraba en el interior de una gran sala, las paredes, el suelo y el mismo techo parecían brillar como si estuvieran pintadas de luz blanca y sin embargo aquélla claridad insólita no la deslumbraba. Aquel lugar le parecía extraordinariamente familiar le parecía como si ya hubiese estado allí antes, aunque estaba segura de que no lo había visto nunca, ni siquiera en sueños.

Sus pies se deslizaron por el suelo, no quería hacer ruido y no sabía porque, no había nadie, a lo menos no se veía a nadie, pero no podía evitar la sensación de que había una presencia oculta en cada rincón, como si muchos ojos la observaran.  En el centro de aquella estancia resplandeciente podía verse como única decoración, una gran mesa cuidadosamente preparada que parecía aguardando a unos comensales misteriosos. Observó que cada plato contenía un nombre escrito sobre un papel. Los leyó uno por uno, algunos le eran familiares en su idioma pero otros pertenecían a lenguas desconocidas, cuando llegó al otro extremo de la mesa había contado cincuenta, precisamente aquel número tenia escrito su nombre. –

-Sin duda soy la primera en llegar a la cita y mis cuarenta y nueve desconocidos compañeros vendrán de un momento a otro Este pues es mi sitio - y se sentó en la silla que sin duda le estaba reservada. 

Vanesa nunca supo cuando tiempo estuvo sentada allí, porque el presente y el pasado se habían fundido en un largo abrazo que abarcaba el futuro. Tan misteriosamente como ella misma, tres personajes más aparecieron en la sala, Vanesa los miró a medida que se acercaban, por sus trajes parecían pertenecer a distintas épocas de la historia de la humanidad, su extraño aspecto debería haberla sorprendido, pero no fue así y ellos tampoco parecieron sorprenderse al verla. Se dio cuenta de que podía leer sus pensamientos... ninguno sabía de donde venia ni porque estaban allí pero tampoco parecía importarles. Después los tres tomaron asiento en distintas sillas a lo largo e la mesa.

Probablemente y como yo, han reconocido sus nombres - pensó.

Se miraron durante largo rato sin hablar y el silencio los envolvió en un lazo de complicidad, todos intuían que volvían a verse después de largo tiempo a pesar de que ninguno de las cuatro pudiera recordar cuando y donde. La que se había sentado más cerca era también una mujer, iba vestida con una corta túnica de esparto que dejaba sus largas y bien formadas piernas al descubierto y peinaba sus cabellos de un modo extraño. Sus brazos estaban cubiertos de collares y en su cuello colgaban brazaletes hechos de cuentas de colores. Parecía muy joven e impaciente y no pudo contener los deseos de hablar.

-Me llamo Etze. Vengo del país de los Iberos. Ayer noche dormí por primera vez en mi lecho nupcial junto a Sulka, mi hermano y también mi esposo, pero al despertarme por la mañana él ya no estaba a mi lado y solo me rodeaba una gran oscuridad. De repente vi una luz deslumbrante en la lejanía y me sentí atraída hacia ella y ahora estoy aquí con vosotros...

Vanesa escuchó sus palabras en un idioma que desconocía, pero a pesar de ello las entendió perfectamente. Se pregunto si los demás también la habían comprendido. Los otros dos recién llegados eran hombres, el más joven le recordaba a un guerrero vikingo porque llevaba el cabello partido en dos largas trenzas rubias de un rubio albino y tenía los ojos de un color azul casi transparente . Fue el primero en intervenir en la conversación que acababa de iniciarse.

-Mi nombre es Einar y soy el jefe de una tribu que habita las heladas tierras del norte. Yo estaba entrando en el Valhala en los brazos de mi amada valkiria cuando de repente ella desapareció y también me vi rodeado de tinieblas, no sabia que camino tomar para encontrarla de nuevo cuando una gran luz me sorprendió, atraído hacia ella atravesé un largo y oscuro túnel que me ha llevado hasta aquí.

El de mas edad era un hombre maduro y elegante, cubierto por una casaca de seda roja de manga abiertas abotonadas y unas ajustadas calzas de colores. Un turbante adornado de joyas ceñía su cabeza enmarcando un rostro que parecía extraído de un cuadro del Renacimiento italiano. Su intervención fue más breve pero muy parecida a la de los demás.

-Soy Luca Alberto de Florencia. Pintor. Yo me encontraba en mi Palacio celebrando el éxito del ultimo de mis cuadros en compañía de unos amigos. También me sobresaltó la oscuridad y después corrí a través de un túnel hacia la luz .

A Vanesa también le hubiera gustado explicar su experiencia, pero no sabía como hacer comprender a una muchacha de la época prehistórica, a un guerrero vikingo de la Edad Antigua y a un pintor del Renacimiento italiano que ella escribía en su ordenador cuando todo desapareció a su alrededor y se encontró dando vueltas sin rumbo por la habitación en la mas completa oscuridad hasta  que, como ellos, se sintió atraída hacia la extraña luz. Dijo simplemente:

-Mi historia es muy parecida a la vuestra, pero creo que lo verdaderamente importante es que todos hemos acudido a este lugar atraídos por esa luz que  nos envuelve en este momento.

Las palabras de Vanesa provocaron una reacción inmediata en Luca, el hombre del Renacimiento.

-¿Pero cual es este momento? Evidentemente todos nosotros procedemos de diferentes época en el tiempo pero... ¿qué tiempo? En este lugar el concepto tiempo parece haber perdido todo el sentido-

Vanesa que empezaba a comprender que el tiempo era solo una creación del hombre motivada por sus limitaciones físicas, añadió.

- Quizás ahora estamos cerca de Dios y si el tiempo no pasa para Dios, posiblemente aquí y hoy es la eternidad. Quizás todos estamos muertos-

-A a mí me clavaron una flecha en el pecho.- dijo Einar, el guerrero vikingo poniéndose en pie con excitación - Cuando vi el túnel estaba entrando en el reino de los muertos. Entonces estoy muerto.

La entrada en la sala de nuevos personajes interrumpió la conversación. Era un grupo bastante numeroso y heterogéneo de distintas edades y sexos. Todos aparecieron sin saber por donde habían entrado, porque la sala no tenia puertas ni ventanas. Los recién llegados encontraron enseguida el lugar que tenía reservado para cada uno y se sentaron a su vez alrededor de la mesa. Con la ventaja que le daba el haber nacido la última de ellos, Vanesa reconoció entre ellos a importantes personalidades de la libros de Historia; Allí estaba Ghandi, envuelto en una sencilla sabana blanca, perfectamente reconocible por su delgadez y su piel cetrina. También Napoleón uniformado de general en campaña y emanando fuerza en la mirada bajo su característico sombrero... Alejandro el Magno mucho más hermoso de lo que nunca había sido representado en sus estatuas de mármol... Atila que pese haber venido sin su inseparable caballo caminaba de un modo que parecía tenerlo aun entre las piernas... Maria Antonieta, reina de Francia luciendo una de sus más gigantescas y empolvadas pelucas y también Isabel la Católica, Hernán Cortés, Rosseau, Confucio y muchos otros a quienes no conocía. A pesar de su idioma, su educación y que su cronología era diferente todos se comprendían entre sí y muchos se incorporaron animadamente a la conversación. Solo algunos de ellos permanecían algo ausentes y escuchaban a los demás sin intervenir. Todos habían llegado allí a través de un misterioso túnel y atraídos hacia la luz pero ninguno conocía el motivo de aquella convocatoria tan especial. Empezaban a estar convencidos que ya no existían en el reino de los vivos pero a pesar de ello nadie parecía angustiado. Todos estaban de acuerdo que cuando el resto de los comensales apareciese se les desvelaría el secreto de aquel encuentrom, porque en el interior de aquellas cuatro paredes parecía estar encerrado el mágico principio de la vida y la muerte. 

Aún quedaban algunos lugares vacíos en la mesa pero poco a poco más y más personaje iban llegando y ocupando sus respectivos asientos. La última en aparecer fue una dama romana ataviada con una túnica blanca ceñida y un manto rojo colgando sobre la espalda que dejaba al descubierto uno de sus brazos, lentamente caminó hacia él ultimo lugar vacío y sentó en él con dignidad. Todos  la miraron con expectación y callaron, esperando que algo sucediese. Vanesa pensó que todos deseaban que de un momento a otro Dios apareciese y les explicase el porque habían sido escogidos para darse cita en aquel lugar.  

Observó los símbolos materiales que les caracterizaban: las pistolas del los aventurero, los libros de los eruditos, las cartas del vidente, el estandarte del conquistador, el amuleto del hechicero, los pinceles del artista, el manuscrito del poeta, el abanico de la geisha, la toga del noble romano, los uniformes de los militares, las espadas de los caballeros, las pelucas de damas nobles, las cruces de los religiosos, las flechas de los primitivos.... Todos ellos eran energías atrapadas todavía entre las moléculas de la materia que amaron y a las que aun se aferraban ante el desconocimiento de su actual identidad. Después les miro uno por uno: hombres y mujeres... jóvenes y viejos... feos o hermosos... cada rostro no era mas que el reflejo de su propia alma oculta tras la apariencia de la forma: Algunos de los presentes habían sido crueles y malvados. Otros por el contrario bondadosos y compasivos, algunos vanos e inconscientes y otros sabios y trascendentes, pero los sentimientos que veía reflejados en los ojos de los demás eran también parte de sus propios sentimientos y entonces se sintió unida a ellos por un estrecho vinculo. Ya no había distancias entre ella y cada uno de aquellos personajes, todos eran una parte de sí misma y ella era una parte de cada uno de ellos y eso se extendía al resto de toda la humanidad.

Esta conciencia de la verdadera realidad le resultaba inalcanzable antes con sus cinco sentidos, cuando ella era también prisionera en el mundo de tres dimensiones, ahora una vez liberado el cuerpo tras la muerte, había dejado atrás a la Vanesa que solo había vivido en la apariencia de las cosas. Comprendió que se habían reunido allí para juzgar sus vivencias anteriores y poder escoger su próximo destino que dependería pues de lo aprendido en la vida anterior. 

Una muchacha muy joven, casi una niña se levantó de la silla y dijo:

-Me llamo Zur y viví en la llamada Prehistoria, 15.000 años antes de Cristo, pero ahora ya no me siento dentro de la piel que me envolvió y puedo verme a mi misma con una perspectiva diferente, como si no hubiese distancia entre el mismo día de mi nacimiento y el de mi muerte, y sin embargo tengo el claro sentimiento de todos mis actos uno tras otro. Y puedo juzgarlos imparcialmente.

Vanesa se dio cuenta de que eran una unidad y todos habían pensado lo mismo. Inesperadamente un hombre se puso en pie y gritó.:

Esto no te da el conocimiento suficiente para juzgarte a ti misma, tu perspectiva puede ser equivocada.

Todos le miraron, el que había hablado tenia un aspecto primitivo y feroz. Vanesa reconoció en aquel oscuro rostro de nariz aplastada y ojos oblicuos a Atila uno de los hombres mas crueles y sanguinarios de la historia antigua.

-¿Te has cuestionado alguna vez por que vinimos al mundo sin haberlo pedido siquiera y porque tuvimos que abandonarlo también sin nuestro consentimiento? dijo con energía.- ¿No te has preguntado por que Dios controla, organiza y dirige así nuestro destino sin consultarnos? No te parece todo esto algo así como una broma cruel de un ser que se ha dedicado a jugar con nosotros, utilizando nuestro sufrimientos para su propia diversión ? y continuó con amargura.- Dios jugó conmigo de un modo especialmente cruel y refinado pues además me dotó de un rostro feo y un cuerpo patizambo. La cólera y la rabia que sentí contra Dios desde mi nacimiento la desahogué actuando con mis semejantes como había hecho conmigo, era la única forma de acallar mi sed de venganza contra ese ser perverso ¿Has pensado alguna vez en mirar las cosas bajo ese prisma? Quizás tu perspectiva cambiaria extraordinariamente y el juicio sobre tu propia vida seria muy diferente.

-Eres tu quien no se ve capaz de juzgarse a si mismo- 

El que acababa de hablar era un hombre de aspecto un tanto extraño, su gran corpulencia estaba cubierta por una especie de túnica japonesa, su barba y sus bigotes colgaban de su cara como los flecos de una cortina mojada. A pesar de su curiosa apariencia trasmitía gran serenidad y respeto, no en vano el personaje era Confuncio una de los más grandes filósofos de la Humanidad

- En mi vida anterior mi lema siempre fue: "El camino de la verdad es no engañarnos a nosotros mismos". La venganza, el odio y la envidia solo deforma nuestra visión de las cosas. Y las cosas no son como las vemos sino como son. Deja que Zur reflexione sobre sus propios actos vividos, si lo hace con honestidad emitirá un juicio recto, porque solo el que sabe ser sincero consigo encuentra el camino de la verdad pero el que no lo es sufrirá en si mismo las consecuencias.

-Tus palabras están llenas de sabiduría - Los ojos de Vanesa y todos los demás comensales se fijaron ahora en el hombre que se había incorporado a la conversación.

 . A mí también me cuesta imaginarme un Dios tan cruel que para concedernos el reino celestial nos someta a tan duras pruebas. Pero yo creo que Dios somos todos y cada uno de nosotros, quiero decir, no solo el fruto de su creación sino parte de su energía creadora... .¿no será que nosotros mismos hemos inventamos el juego de la vida y después hemos olvidamos las reglas para poder experimentar nuestras propias experiencias? Quizás estamos aquí para recordar el objetivo que nos impulsó a jugar el rol de nuestros personajes en la vida que acabamos de abandonar y ahora solo debemos averiguar cuanto hemos aprendido jugando.

Vanessa reconoció aquel personaje por sus palabras. Era Rousseau el gran filósofo de la Ilustración predecesor de la Revolución francesa, el mismo que había predicado durante toda su vida una vuelta del hombre hacia la naturaleza y la educación del ser humano en libertad para hallar el bien y el mal. En sus tiempos de estudiante lo había admirado como uno de los pilares de una nueva sociedad democrática, y como siempre había sucedido en los libros, sus ideas habían abierto nuevas incógnitas: ¿Era quizás aquel, el secreto de aquel juego escalofriante llamado vida? Estaban allí simplemente para averiguar si habían ganado o no la partida? pero.. ¿Y si eran perdedores? ¿Deberían volver a luchar otra vez olvidándose de todas las partidas anteriores?

  Los pensamientos de Vanesa fueron escuchados por todos, como si hubiesen sido dichos en voz alta y entonces los comensales comenzaron a hablar entre si, intercambiando opiniones dispares y contrapuestas hasta que una voz femenina se alzo entre las demás acallándolas a todas las demás voces.

-Será mejor dejar que cada uno piense lo que sienta debe de pensar.. .el hombre puede ser obra de Dios, o parte de ese Dios mismo...el hombre puede ser fruto de una casualidad genética en constante evolución hasta llegar a poseer la capacidad de un Dios en miniatura. El hombre puede ser muchas cosas, estas y mil mas, pero cada uno debe descubrirlo a su manera, nos parezca acertada o no. Encontrar la respuesta a las eternas preguntas de quienes somos porque vivimos y a donde vamos después de la muerte ha sido y es evidentemente al finalidad de nuestra existencia.

Vanesa se preguntó quien era aquella mujer probablemente perteneciente a la generación de su madre, cuyo rostro le era completamente desconocido. La miró fijamente a los ojos y ella le devolvió la mirada. Inmediatamente toda su personalidad se le desveló en una estrecha comunicación telepática. Se llamaba Gloria y había sido testigo directo de la esperanza y posterior derrota de las ideas de aquel histórico Mayo en Paris de 1968. Una mujer luchadora desde siempre para quien la revolución estudiantil había sido su propia revolución. Una mujer que consiguió ser ella misma dentro de una sociedad corrupta y vivir de acuerdo a sus ideales durante toda su vida, aunque estas ideas no tuviesen la profunda influencia que ella esperaba en las futuras generaciones

Vanesa al mirarla no pudo evitar sentirse avergonzada de su pasividad ante  las injusticias de su tiempo, ella tan solo se había limitado a ignorarlas dedicándose a trabajar intensamente para poder vivir en unas comodidades que el mismo trabajo no la dejó disfrutar nunca del todo.. Pero comprendió que aun no le había llegado el momento de juzgarse a si misma. Primero debía escuchar hablar a sus compañeros y todos parecían tener mucho que decir.

-Yo fui seguidor del monje Francisco de Assis, donde ambos nacimos, pronto como él, me di cuenta de que intentar apresar la felicidad es semejante a cerrar las manos en un río e intentar retener el agua entre nuestros dedos, por ello imité su ejemplo y regalé mis bienes a los necesitados poniéndome al servicio de los desheredados de la tierra. Al abrir las manos a la corriente del río de la vida estas se llenaron del agua de la abundancia y aprendí a vivir feliz en el amor a mis semejantes. Mi credo es que todos hemos vivido una experiencia humana por dos motivos únicos y fundamentales. Amar con autentico amor, altruista y desinteresado, y aprender de todo lo que nos ha rodeado, grande o pequeño, puesto que el tamaño de las mentes y las cosas siempre es relativo -

Las reglas del juego estaban muy claras para aquel monje vestido con un sencillo habito de paño basto, ceñido a la cintura por una simple cuerda. No habían dudas en que el camino que había elegido era el camino hacia la superación. Cuando más oía hablar a sus compañeros menos comprendía porque había elegido vivir en la piel de una brillante ejecutiva del siglo XX, dedicada solo a producir y consumir. Tenia la sensación de no haber sabido ser una buena actriz en la tragicomedia de su vida pero el monje había interpretado su papel con maestría. Aunque no todos lo entendían así.

-Bonito discurso... el monje de Assis parece haber encontrado todas sus respuestas, pero y los demás... Hemos buscado a Dios esperando con desespero un momento de felicidad que dure siempre, pero nunca hemos podido encontrarlo y ni siquiera ahora después de muertos se nos ha revelado. Decimos también que quizás Dios somos nosotros mismos, pero eso tampoco podemos probarlo. Hemos vivido en un mundo llenos de dudas y temores para encontrar en otro en el que seguimos dudando. Pensamos que quizás el juicio sobre nuestros propias actos nos desvelará el misterio pero, tampoco estamos seguros de ello. Seguimos luchando con nuestras limitaciones, seguimos sin comprender y en consecuencia poder explicar. Yo creo que nuestra tarea solo consiste en buscar, buscar siempre en una existencia donde nunca habrá afirmación ni negación, solo búsqueda....

Vanesa reconoció a Assur uno de lo emperadores asirios mas crueles y sanguinarios de la historia antigua. La intervención de aquel personaje que a pesar de llevar el rostro perfectamente maquillado y los brazos y los tobillos cubiertos de alhajas, tenia una aspecto primitivo y feroz desconcertó a la audiencia.

- Cuanto miedo denotan tus palabras. Ni siquiera te has detenido a reflexionar sobre las acciones de tu vida pasada y ya sacas la conclusión de que nada podrá explicarse. ¿no será que en realidad te asusta juzgarte a ti mismo? Sigues apegado a un carácter que fue tu cruz y tu prisión. Definitivamente tu no has aprendido mucho en tu existencia en la tierra como ser humano.

Solo Ghandi podía haber hablado de aquel modo y pese a la dureza de sus palabras, la paz que emanaba de toda sus persona consiguió volver a aquietar los quebrantados ánimos, sin embargo era indudable que se estaba formando una especie de división invisible entre los congregados. Los que estaban satisfechos de sus vidas se mostraban tranquilos y seguros pero los descontentos se sentían confusos irritados y vengativos.

- Assur tiene algo de razón - dijo una hermosa mujer hindú, vestida con un rico sari de seda. Sus hermosos ojos negros  reflejaban un callado sufrimiento desde el día que su esposo la abandono para seguir el camino de la iluminación y convertirse en el Buda salvador de la humanidad.

- El hombre no ha sido creado por nada ni por nadie, siempre existió en si mismo. No necesita la respuesta de Dios. Encuentra la verdad en su interior. El hombre nunca ha sabido de donde viene ni a donde va pero sabe que esta en camino y también sabe que ese camino no tiene principio ni final..

Vanesa deseo conocer el nombre de quien así había hablado e inmediatamente le fue revelado: era Gopa la esposa del Siddharthra, una desconocida para todos, como la mayoría de las grandes mujeres de la historia y que sin embargo había tenido un papel muy importante en la vida del gran maestro hindú. Una muchacha de piel cetrina, cubierta de velos transparentes a la usanza del antiguo Egipto que apenas ocultaban los encantos de su cuerpo preguntó entonces :

- ¿Un juego sin final? -

Aunque la pregunta había sido dirigida a Gopa no fue ella quien respondió.

-Sin final, sin vencedores ni vencidos. Es por eso que cada uno debe sacar sus propias conclusiones. Nadie debe objetar nada sobre el modo que otro emplee para juzgarse, porque cada óptica es a la vez falsa y verdadera.. Quizás lo que para unos sea una victoria para otros sea un fracaso..

Maria Antonieta reina de Francia se había unido al grupo y sus palabras habían sido dictadas sin duda por su propia experiencia en vida. Ella había sido juzgada por su pueblo, injustamente según unos y justamente según otros. Ella conocía muy bien la subjetividad de la justicia.

-¿Pero cual es el objeto de este juego y de su consiguiente valoración, juicio o como quiera que queramos llamarle?- preguntó a su vez  la noble dama romana, última en unirse al grupo y que hasta entonces se había limitado a escuchar en silencio con gran dignidad. 

Nadie respondió a esa pregunta. A Vanesa le hubiera gustado intervenir y decir que aun se sentía muy ligada a su existencia humana y por tanto la idea del infinito la aterrorizaba pero comprendía que muchos estaban aguardando turno para expresar sus sentimientos y nadie empezaría a juzgarse hasta que el último de todos los allí reunidos hubiera comprendido el por qué de su propio juicio.

- Quizás este encuentro sea una trampa.

La mujer que había intervenido, ahora, había sido condenada injustamente a la hoguera por brujería en 1965. Vanesa observo su nariz ganchuda y su piel rugosa y arrugada. Era tan vieja y fea que parecía verdaderamente una bruja. Satisfecha del desconcierto que había suscitado con sus palabras añadió sonriendo con complacencia:

- Sabido es que no hay juego sin trampas.

Napoleón se revolvió inquieto en su silla al escucharla.-

- ¿Una trampa elaborada por quien? ¿por Dios o por nosotros mismos? –

Sus ojos brillaban, parecía encontrase en el campo de batalla a punto de sufrir una traidora emboscada

Alejandro el Magno, otro gran general de la Humanidad intervino a su vez enardecido. Sus súbditos solían decir que era divino y a él le gustaba que le considerasen como tal. Hacía mucho rato que deseaba expresar algo que admirase a todos y le hiciera comprender que él era el Dios que estaban esperando y que solo él podía dirigirles y guiarles en aquélla etapa desconocida. Pensó que aquel era su gran momento y consciente de su atractivo personal agitó sus rubios cabellos para impresionarles.

-Estáis luchando contra vosotros mismos, contra vuestras ideas y contra vuestros sentimientos, esperáis poder encontrar el camino con vuestros medios pero no poseéis la capacidad de organizaros y ante vuestra impotencia esperáis a un líder al cual llamáis Dios, pero esperáis en vano. Vosotros en vuestra ceguera tendéis vuestra propia trampa. Dios ya esta entre vosotros y no sabéis reconocerlo.

Galerio, había sido procónsul de un lejano país del Imperio Romano en el año 303 AC. Aunque como soldado comprendía la osadía del vehemente joven griego acostumbrado a dominar medio mundo, sus palabras le parecían completamente petulantes y fuera de contexto y se apresuró a interrumpirle. El podía hablar de trampas, con palabras coherentes porque él mismo había tendido una fatal emboscada contra los cristianos asesinando sin saberlo a su amada esposa que se encontraba entre ellos.

-El camino hacia la verdad, siempre ha estado lleno de trampas, Alejandro. Los cristianos predicaban que Dios era bueno y perfecto y que todos nosotros hemos sido creados a su imagen y semejanza, pero si Dios es el molde patrón de nuestras copias humanas y viendo la catástrofe que la humanidad ha ido llevando a cabo  contra su entorno, sus semejantes y sobre ellos mismos. ¿No puede deducirse también que Dios a su vez es un ser sádico, cruel, egoísta, ambicioso e imperfecto?

Las palabras de Ricardo Corazón de León fueron inteligentes y oportunas. El grave tono de su voz acompañadas de su elevada estatura impresionaron a todos. Era rey y seguía comportándose como tal.

Pero también el hombre puede hacer cosas maravillosas: música, arte, poesía, literatura y puede ser bondadoso, caritativo y altruista, lo cual muestra una faceta completamente diferente de nuestro molde patrón.

Isabel la Católica considero oportuno replicar a un igual.

-¿Quizás la teoría bíblica de Dios y Demonio es cierta? Pero no como dos entidades diferentes, sino como una sola entidad con dos facetas distintas a las que nos parecemos tanto que un hombre puede adoptar hoy una conducta llena de bondad y sabiduría y al siguiente comportarse como el más maligno de los seres - y continuo con altivez - Si somos una imagen semejante a esa dualidad Dios - Demonio, es lógico que  luchemos contra esa doble imagen que llevamos dentro y que a la vez se rechaza la una a la otra.

Indudablemente sus palabras estaban dictadas por los remordimientos que la habían perseguido hasta la muerte. Recordaba a Juana La Beltaneja su prima, a quien ella la reina, baluarte de los tesoros de la fe Cristiana y ejemplo de conducta moral recluyó en prisión de por vida para usurparle el trono de Castilla. Con aquellas palabras todavía intentaba disculpar y comprender su propia dualidad.

-Este es un juego apasionante porque cuando averiguamos algo sobre nosotros mismos nos damos cuenta de que aun existe algo más profundo por resolver. Como una segunda pared que surge ante nosotros cuando hemos derribado la primera. 

Hernán Cortes el conquistador de Méjico utilizó aquella metáfora pensando en sus propias hazañas en tierras de América .¿Es quizás la existencia un gran reto personal? - concluyó dirigiéndose a todos los presentes.

George Stephenson, el inventor de la máquina de vapor había utilizado las ideas a lo largo de toda su vida como trampolín para alcanzar cada vez cimas más altas. La vida y la muerte no hubieran significado nada para él sin plantearse un reto tras otro. Aquel era un reto más.

- Creo que precisamente por eso estamos aquí. No se trata de haber ganado o no, se trata de intentar saber por que hemos jugado y hacer una valoración de la partida No comprender significa no estar capacitado para volver a jugar. Desaparecer para siempre en la nada.

Marguerite, una sencilla campesina cátara que había muerto en la hoguera por defender a su país y su fe, dijo con temor:

- Eso sería el infierno.

Para George Stephenson el infierno era muy diferente a los temores del fuego eterno en que la joven se había educado, para él, infierno significaba no comprender el por qué de las cosas y replico con frialdad

- Llámale como quieras. 

Tímidamente una mujer pálida y delgada vestida a la usanza de la antigua Grecia se levantó de su asiento. Su voz se desparramó débil mente por la sala pero sus palabras sonaron con la profundidad de un trueno.

- A mi no me interesa saber quien es Dios. No importa quien me juzgue. Vine al mundo para cumplir una misión y abandoné mi puesto por cobardía. Renuncié a mi hijo y lo abandoné en brazos de otra madre. No habrá clemencia para mí. Mi propio dolor es mi propio juez.

Después de ella, un hombre alto y fornido que había sido marino en al antigua Fenicia se puso en pie y confesó con los ojos húmedos de lágrimas:

-Yo arrojé a mi mujer y a mi hijo al mar antes de lanzarme al agua tras ellos. Dispuse de nuestras vidas sin dar cuentas a Dios, pero no me arrepiento, porque precisamente en nombre de ese Dios iban a separarnos para siempre. Los maté a los dos y después a mí mismo para mantenernos unidos... pero ¿dónde están ahora?¿Por qué estoy con vosotros y no con ellos?. y hundiendo la cara entre las manos comenzó a sollozar amargamente.

Safo, menuda y morena, intervino. Poetisa y primera feminista de la historia, no era una mujer hermosa, pero la inteligencia iluminaba sus negros ojos con un reflejo que la hacían parecer intensamente bella. Era evidente que sus palabras estaban dirigidas  a Altea, la mujer griega.

-Dijeron que me había despeñado desde una roca porque había amado a un hombre que no me amó, pero yo ame a la vida mas que a él y nunca pertenecí a nada ni a nadie. Inventaron y fantasearon toda clase de calumnias después de mi muerte porque en realidad nunca pudieron perdonarme que intentase igualar a las mujeres con los hombres. Nadie- continuó mirándola fijamente - Ni siquiera Dios puede hacerme sentir culpable de mis propias decisiones

Los tres últimos personajes que habían hablado, habían dispuesto de sus vidas sin saber si les pertenecían y ni el remordimiento, ni la justificación, ni la rebeldía podía amortiguar el dolor que sentían. Un dolor tan grande que no dejaba sitio a las preguntas.  

La sala se había sumido en silencio. Ya nadie parecía dispuesto a continuar aquella conversación. No había nada más que decir, ninguno había podido sacar conclusiones de su vida en la Tierra porque ninguno sabía porque la había vivido y Dios, el esperado, no aparecía por ninguna parte. Vanesa contempló los rostros de los que ya no hablarían, conocía sus vidas y sus sentimientos, como si ella misma los hubiese vivido y hubiera sentido su propios sentimientos, los comprendía. Los creyentes se sentían profundamente defraudados, los escépticos cada vez más escépticos, los defraudados cada vez mas desesperados.

Los miró uno por uno y detuvo su mirada de repente en un rostro bondadoso poblado de largas barbas blancas... Moisés, el sucesor de Abraham el patriarca de la Humanidad... Moisés, hombre bueno y compasivo del que todos decían que siempre tenia una palabra de consuelo y un consejo de padre... Y pensó que Moisés quizás era el único que podía representar al el gran ausente... Moisés era el único que podía representar a Dios...Y todos miraron a Moisés unidos en el mismo pensamiento y en el mismo deseo y Moisés les miro a todos. Una gran paz se reflejaba en sus ojos, parecía como si hubiera estado esperando pacientemente aquel momento. 

Y Moisés habló y sus palabras fueron breves y claras:

- Ahora es el momento de dormir -

Todos le miraron sorprendidos. ¿Dormir? Estaban muertos. Los muertos no dormían. Pero Moisés continuó hablando con gran calma.

-Hemos sido llamados para saborear los frutos de la vida. Ahora nuestros platos están vacíos. Al despertar estarán llenos y después de comerlos cada uno de nosotros sabrá a donde debe dirigirse. Una vez en el lugar de destino cada uno sabrá también que nuevos árboles debemos plantar para que sus ramas vuelvan a dar florecer y dar nuevos frutos.

Después de aquellas palabras Vanesa sintió que sus ojos se cerraban y con los suyos los de todos su compañeros. Se durmieron todos a la vez, cada uno sentado en el lugar que le correspondía alrededor de la mesa con las cabezas, reposando encima de los platos que aun seguían vacíos. Los pensamientos las dudas, los temores, y los deseos durmieron también con ellos.  

Y todos tuvieron un sueño, el mismo sueño. Soñaron sus propias vidas bajo todas las formas de comunicación que habían conocido al vivirlas: en imágenes, sonidos y pensamientos y mientras soñaban recobraron el conocimiento de todo lo que había comenzado desde el principio de los tiempos, de todo lo que seguiría durante la eternidad, los secretos y el significado del universo.  Recordaron lo que habían olvidado: que eran los personajes de un sueño dentro de otro sueño, el sueño de Dios. Entonces un ser extraordinario formado de la misma brillante luz que llenaba aquella sala resplandeciente llegó sin saber de donde y fue recorriendo cada asiento de la mesa susurrando unas palabras al oído de cada uno, las misma palabras para todos. Y estas palabras fueron las siguientes:

-  Somos eternos en esencia aunque perecederos en la forma. Cuando morimos despertamos pero volvemos a dormirnos y soñamos  un nuevo sueño de esa Gran Mente. Mientras la mente sueña tenemos libertad de acción y podemos escoger nuestro personaje, aunque depende de nosotros convertirlo en un algo maravilloso o en una pesadilla. Y sus sueños o sea nuestras vidas son la consecuencia y la causa de otros muchos sueños o sea muchas otras vidas que nos precedieron y que nos seguirán después. No existe el bien y el mal, solo el espejismo del Sueño de la Vida y cada cual elige su propio camino que solo su voz interior sabe descubrir. Todo lo que se desvíe de ese camino es la perdida de la propia conciencia de lo que realmente somos. Un sueño de Dios.

Cuando despertaron los platos en la mesa estaba rebosantes de los frutos que habían cultivado durante sus propias vidas, unos eran dulces, algunos insípidos y otros también amargos y mientras los comían  fueron capaces de valorarlos y en consecuencia escoger el camino que debían continuar. Ya no había pregunta que no tuviese respuesta, se les había concedido al fin el conocimiento de todo lo que había comenzado desde el principio de los tiempos, de todo lo que seguiría durante toda la eternidad, todo el significado del universo. Y a medida que iban terminando de comer todos fueron desapareciendo tal y como habían llegado hasta que la sala quedó completamente vacía.

Pero quedó la luz, clara, brillante, resplandeciente, eterna...

 

GLORIA CORRONS   (2009)

 

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