UNA FECHA MALDITA 

(o el inicio de una nueva Humanidad)

   

 

LOS HECHOS          

 

  El 11 de septiembre del año 2001 un ataque terrorista en cadena alcanzó el corazón de la mayor potencia mundial: su centro financiero de Nueva York y el núcleo de mando de sus ejércitos (el Pentágono). Las torres gemelas de la llamada gran manzana, símbolos del dinero y de la abundancia occidental se derrumbaron ante los ojos del mundo gracias al poder de comunicación de la televisión, un suceso tan insólito que algunos llegaron a creer que lo que estaban viendo en la pequeña pantalla era una película de ciencia ficción con unos efectos especiales espectaculares. Cuando se tuvo la certeza de la realidad, una señal de alarma surgió en el pensamiento: ¿acaso los sólidos pilares en que se asentaba toda la sociedad occidental se estaban derrumbado también? Y la mitad de la humanidad comenzó a sentirse insegura, (la otra como nunca había conocido siquiera lo que esa palabra significa se sintió asombrada pero tan insegura como siempre).

  Sin embargo la evidencia estaba ahí en aquel impacto brutal provocado por dos aviones suicidas estrellados contra las paredes de los dos gigantes de cemento y en su lenta agonía envuelta en humo y llamas antes de convertirse en un montón de escombros que arrastró con ellos miles de vidas.

  Se trataba del mayor ataque padecido nunca por Estados Unidos en territorio propio y generó una sensación desconocida en el país con más poder del mundo, un país que hasta aquel momento se había sentido prácticamente invulnerable. Probablemente nunca se había cruzado por la mente de un ciudadano norteamericano normal y corriente que alguien pudiese odiarles hasta el punto de bombardear sus emblemáticas torres. Esto tiene una explicación lógica: Educados en la ignorancia casi absoluta la historia de otros países, los norteamericanos en su mayoría nunca han sido demasiado conscientes de que existe un mundo a parte de los Estados Unidos, y solo se percatan de que también hay otras naciones a parte de la suya cuando están en guerra contra ellas. Tampoco les gusta demasiado reflexionar sobre según que temas especialmente si pueden poner en duda la integridad y el altruismo de su gobierno, ellos siempre han sido los buenos de la película, tal y como reflejaban las míticas filmes de John Wayne en la década de los cincuenta y así se lo han creído desde siempre.

  En consecuencia los hechos acaecidos aquel insólito 11 de Septiembre generaron  una sensación de descontrol e impotencia en cadena que abarcó en su frenético estremecimiento, y gracias a nuestras sociedades intercomunicadas, no solo a Estados Unidos sino al resto de los demás países occidentales

EL PENSAMIENTO HUMANO ANTES Y DESPUÉS DEL 11 DE SEPTIEMBRE

 Aquella fecha  marcó el inicio de un siglo XXI plagado de graves incertidumbres y en consecuencia  aceleró el motor del pensamiento de los norteamericanos y de toda la sociedad occidental. A partir de entonces todos hemos comenzado a preguntarse cómo podía haber sucedido aquello. Casi me atrevería a decir que a partir de aquel día la humanidad piensa un poco mas que antes, de hecho el cerebro necesita esta actividad porque parece ser que pensar es la finalidad para la cual fue creado y si no encuentra caminos para desarrollarse se deteriora. Probablemente la casi totalidad de los problemas del mundo desaparecerían si la gente pudiera o quisiera practicar la sana gimnasia del pensar…Pero esto puede prestarse a confusiones: hay que pensar positivamente, no negativamente.

 La diferencia entre estos dos términos es muy clara: el pensamiento anclado en el pasado de un modo doloroso paraliza las actividades del cerebro porque de hecho cada vez que recordamos se está repitiendo algo que ya pasó, no dando cabida a ningún pensamiento nuevo. El pensamiento creativo en cambio, es positivo, utiliza el pasado como base de acción para un futuro que se plantea lo mínimo imprescindible, porque el presente ocupa todo nuestra energía pensante. En mi opinión creamos nuestro futuro empezando a pensar en él.

 Viendo la catástrofe que ha ido llevando a cabo la humanidad contra su entorno, sus semejantes y sobre sí mismo al lo largo de toda su historia, no solo los norteamericanos sino otros muchos pensaron que las cosas seguían como siempre y así continuarían en lo sucesivo o sea que no había nada hacer para solucionar ese perverso instinto que subyace en lo mas profundo del humano. Esta gran parte de la humanidad se encogió de hombros, aparcó sus miedos en el mas profundo sótano de su inconsciente y se entregó a sus labores cotidianas con normalidad evitando cuestionarse el futuro, ni se podía hacer algo para evitar que pudiera volver a suceder.

 Por el contrario, los amantes de la biología, esos seres que solo creen en el hombre como un producto de la evolución, cuya única finalidad en la Tierra consiste en sobrevivir sin creadores divinos ni destinos trascendentes. Ese colectivo materialista para quienes los seres aparecen al azar y sin sentido para dar paso a otras vidas que continuaran una existencia también sin sentido y así hasta el infinito, optó por pensar en términos también estrictamente biológicos. Al reflexionar sobre la realidad de los hechos que han conmocionado al mundo, se preguntaron sobre lo irracional de su origen, parecía, como si una fuerza ciega condicionara este tremendo suceso, como si el hombre quisiera destruir al otro por diversas causas derivadas siempre del instinto natural heredado de sus mas cercanos compañeros en el planeta: los animales, y llegaron a la conclusión de que el ser humano como animal que también es, no puede comportarse de un modo demasiado distinto a ellos: Estos son los hechos y nadie puede cambiarlos, porque nadie puede cambiar la verdadera naturaleza del hombre, concluyeron convencidos.

 Este colectivo derrotista se esforzó un poco mas en pensar, pero evidentemente no tuvo en cuenta que hay ciertas diferencias entre los animal y el humano. Los animales solo matan para sobrevivir, nunca por las ideas, ya que como supuestamente no piensan, no tienen ideas y al no tenerlas tampoco padecen trastornos psicológicos mentales sumamente contradictorios (como puede ser asesinar a un semejante en nombre de Dios, cuando se supone que ese Dios en el que creen es precisamente su creador y un Padre nunca eliminaría sus propias criaturas). Paradójicamente este colectivo que explica la necesidad de la religión como un invento humano para sobrellevar con resignación nuestro corto y duro paso por el mundo, posee una de las mas firmes religiones que existen., en su prepotencia conocen ya el limite de su propia capacidad de conocimiento al creer estar en posesión de la verdad absoluta tanto o mas que los religiosos.

 Estos, los hombres y mujeres pertenecientes a diferentes ideologías religiosas sintieron profundamente en su propia piel espiritual la herida del 11 de Septiembre y una vez mas sus firmes creencias se tambalearon ¿cómo Dios podía haber permitido algo semejante?.

En realidad la  teoría de la evolución en la Tierra ya había empezado a desvirtuar un poco la imagen de ese gran plan diseñado por un Creador benévolo que ama su obra porque... ¿puede ser imaginado algo más cruel que quien se dedica a la creación de unas especies que para sobrevivir se aniquilan las unas a las otras? Pero aun era mas terrible comprobar que los mismos seres humanos se dedicaban a destruirse entre si en nombre de ese mismo Creador. Aunque lo más estremecedor no solo era esto: si según la Iglesia Católica: El hombre esta hecho a la imagen y semejanza de Dios podía deducirse también que Dios a su vez es un ser muy imperfecto y más bien sádico, siendo molde patrón de nuestras copias humanas. Esto era inconcebible.

 Sin embargo este colectivo humano, encontró fácilmente también la solución al dilema, la misma solución de siempre, optar por que los demás pensasen por ellos aceptando las doctrinas de los maestros y sacerdotes como incuestionables (si con el tiempo las ideas que se daban como infalibles eran consideradas falsas las aceptarían también y cambiarían de rumbo, no por haberlo descubierto ellos sino porque es así como les decían que debían de hacerlo)

 Esta actitud sumamente peligrosa puede llevar a un alineamiento total del pensamiento que llega precisamente a inducir a acometer acciones como las sucedidas el día 11 de septiembre. Los pilotos que conducían los aviones pertenecían a unas creencias religiosas que le impedía desarrollar su propia capacidad de pensar y decidir, suprimir en suma cualquier freno moral a la utilización de la violencia... (¿quizás era cierto como sugieren los partidarios de la biología, que la necesidad de pertenecer a una determinada iglesia, u asociación era una reminiscencia ancestral en la vida de los humanos equivalente al animal que pertenece a una manada o a un clan buscando protección?)

  LOS ESPÍRITUS LIBRES

Como hasta el momento solo he expuesto mi visión del pensamiento humano en forma negativa, imagino que alguien se preguntará donde coloco yo la parte positiva de ese mismo pensamiento. Bien yo la ubicaría en otros seres que no tuvieron necesidad de esperar que les indicasen que actitud tomar en el futuro y decidieron por si mismos que todo lo que podía acontecer después de aquella fecha fatídica solo dependía de su propia responsabilidad. Personas que pensaron positivamente y decidieron que si la sociedad esta compuesta de individuos, se trataba también de encontrar un remedio a nivel individual y en consecuencia basaron su conducta futura en mejorar ellos mismos para mejorar al mundo. Ese camino personal fue escogido por gente que no se identifica en grupos de ideas totalitarias religiosos o políticos porque comprende que hacerlo les impediría precisamente pensar. Personas que comprendieron que toda agresión contra nosotros mismos, contra los demás y contra nuestro entorno redunda en nuestro Universo exterior.

 Esta reacción les obligó a enfrentarse con  gran valentía al origen profundo de las causas que refleja la gran crisis espiritual que generación tras generación vine padeciendo la Humanidad. Una falta de verdaderos valores fomentada por las manipulaciones a las que nos someten los poderosos, esos desconocidos que utilizan como cabezas de turco a las naciones y sus gobiernos pero que son sin duda son quienes mueven los hilos de nuestro futuro y nos hacen bailar al son de la canción de sus intereses y sus conveniencias como títeres en un escenario de guiñol. La estrategia es simple pero sofisticada, en los gobiernos democráticos consiste básicamente en una sobre información para que el ciudadano no sea capaz de analizarla y en los totalitarios en una total falta de acceso a dicha información sustituyéndola en cambio por otra dirigida a los propios intereses. Hay que percatarse a tiempo de que lo que les interesa a los gobiernos sean de izquierdas o de derechas es convertir al ser humano en perfectas maquinas para producir objetos de consumo y armamento mero instrumento de los gobiernos sean totalitario o demócratas, (porque en momentos de crisis los llamados democráticos llegan a ser totalitarios olvidando su democracia y haciendo que los hombres se sometan a un norma de acción.)

  ¿QUIEN ES EL CULPABLE?

  Pero hablemos ahora de los supuesto culpables. Bush y su administración se comprometieron inmediatamente a perseguirlos y encontrarlos. La cadena de atentados, que empezó con los secuestros de cuatro aviones, dos de los cuales serían dirigidos por unos kamikazes contra las torres gemelas de Nueva York, demostró una capacidad terrorista desconocida hasta ahora con una determinación que entroncaba con el fanatismo más extremo. La serie de atentados coordinados requirió un alto grado de organización, cooperación y financiación y las sospechas del Gobierno de EE UU  se volvieron inmediatamente hacia un grupo fundamentalista violento, en particular hacia los que promovía el millonario saudita Osama Bin Laden que buscó refugio en el Afganistán de los desaparecidos Talibán.

  La reacción de Bush y de su Administración fue rápida, fría y efectiva. Ante la duda, se cerró el espacio aéreo en EE UU, todos los edificios federales fueron evacuados y se suspendieron sus actividades. La vida pública en Estados Unidos quedó suspendida en buena parte del territorio; pero Bush tendría que demostrar en el futuro su capacidad de liderazgo para que la sociedad estadounidense recuperase la confianza en sí misma, se había detectado un tremendo fallo de los servicios de inteligencia de EE UU, que esperaban algún acto terrorista contra alguna de sus embajadas pero nunca un ataque en su propio territorio, como una especie de segundo Pearl Harbour que llegó al propio Pentágono, inverosímilmente mal protegido.

 Con el tiempo se demostró que efectivamente el atentado y sus grave tragedia humana había sido obra del multimillonario Saudita, guíen paradójicamente había sido entrenado militarmente en territorio norteamericano, pero ¿quiénes eran en realidad los verdaderos culpables?

 Creo que primeramente es preciso desterrar la idea de que estamos ante una prueba brutal de choque de naciones sino de ideologías, especialmente cuando la sociedad estadounidense y el mundo en general es esencialmente, debido a las cada vez mas numerosas emigraciones pluralista y multicultural. Se trata un terrorismo de raíz religiosa, no de colectivos raciales, un terrorismo capaz de suprimir cualquier freno moral a la no violencia en aras de su ideología pero... ¿y si en realidad nos enfrentábamos a una guerra solapadamente inducida y orientada por los intereses occidentales para conseguir no perder los recursos energéticos que se encuentran fuera de nuestro control o podrían estarlo en un futuro? ¿Quiénes eran pues los verdaderos culpables?

  ¿VENGANZA O BUENA VOLUNTAD?

  Personalmente creo que la violencia solo genera una nueva violencia que va proyectándose hasta el infinito y el colectivo positivo tenia razón. La labor comienza por uno mismo. Jamás podremos convertir nuestra sociedad en pacifica si esta compuesta por individuos que no la practican entre sus propios familias y sus propios semejantes. Todos estamos embarcados en el mismo navío, es obvio que toda acción que perjudica a otro es nociva para la comunidad. Matar a un semejante sea por el motivo que sea odio, venganza o ambición nos perjudica a todos, puesto que la vida aunque temporal es lo único que realmente poseemos y nada existiría sin vida. Tan evidente realidad nos obliga nos obliga a excluir todo sentimiento de reacción vengativa, porque nadie posee la verdad absoluta. Comprendo que acontecimientos tales como semejante masacre humana sucedida el 11 de Septiembre provocan viscerales reacciones de odio y de dolor muy profundos, pero ¿por qué no nos provocan la misma reacción el conocimiento miles de niños que mueren diariamente de hambre en los países del tercer mundo?

 Aquella mañana del mismo día once, en un par de horas murieron más de 6.800 niños. Ese día trágico fallecieron alrededor de 82.000 niños en todo el mundo. Murieron de hambre como parte del Programa Neoliberal de Exterminio de la Infancia Pobre. Como es sabido gracias a ese programa "made in USA", cada  año en este planeta mueren de inanición unos treinta millones de niños. Algo verdaderamente  increíble, pero esa noticia pasó desapercibida. No fue comentada, ni siquiera en periodistas la publicaron. Los líderes religiosos no dijeron nada, los líderes políticos tampoco ¿Quién fue el culpable de la muerte de esos niños.?

  Es lógico que queramos saber quien es el culpable de la terrible agresión a la sede de la nación mas poderosa de la Tierra e instintivamente deseemos vengarnos de la miles de vidas allí sacrificadas inútilmente, aun sabiendo a priori que eso no habrá de solucionar absolutamente nada, pero ¿por que no sentimos la misma necesidad de averiguar quien es el culpable de la muerte de tantos niños inocentes que pueblan el planeta y deseemos vengarnos también por ellos?

  La vida del humano es breve pero paradójicamente dispone de una mente de inmensas posibilidades que dado que existe indica claramente que esta ahí para ser utilizada. Pensar positivamente nos lleva a la conclusión de que el castigo no puede reparar el daño a quien lo sufrió. No hay pues solución en el castigo, pero si lo hay en la justicia y en la buena voluntad.     

¿ES POSIBLE EVITAR UN NUEVO 11 DE SEPTIEMBRE EN EL FUTURO?

  Creo firmemente que para luchar contra este tipo de terrorismo, y evitar que se reproduzcan actos como los del 11 de Septiembre del año 2001 lo más eficaz es la cooperación internacional. Una buena inteligencia, basada en ella, vale más que muchos escudos nucleares. Un consenso humano efectivo que pueda erradicar de una vez el hecho de que la mitad de la población del planeta nade en la abundancia mientras la otra mitad muera de inanición. Hombres y mujeres de buena voluntad capaces de dialogar y presionar pacifica pero eficazmente para atajar semejante injusticia que va cada día en aumento separando las dos mitades del globo en dos porciones aisladas y enfrentadas.

  Pero esta labor será inútil si no comienza por cada uno de nosotros. Habría que empezar mentalizando a todos los que sin darse cuenta no están pensando por si mismos sino que actúan como autómatas obedeciendo a pensamientos introducidos poco a poco en sus mentes. Concienciarles de que en la vida no solo se trata de poseer el mejor coche, la mejor casa, los mejores trajes, el mejor cuerpo, existen otras cosas por las que luchar pacíficamente: la lucha por la igualdad o lo que es lo mismo un mejor reparto, un reparto que beneficie a todos y no solo a unos pocos. Porque en realidad, pocos somos conscientes de las manipulaciones a las que nos someten y de darnos cuenta del gran papel que hoy en día tiene Internet y los distintos medios de comunicación.

  La sociedad esta enferma desde el principio de su propia historia. hay que anular primero las ordenes negativas que han enfermado al cerebro humano y sobre todo evadir esa metafórica morfina en forma de información dirigida, que embota poco a poco nuestro sentidos impidiéndonos pensar por nosotros mismos. Esa potente droga del espíritu que es absorbida por nuestro cerebro mediante los medios de comunicación que nos trasmiten continuamente violencia en nuestro propio hogar. y toda clase de mensajes dirigidos a un claro y determinado propósito: convertirnos en seres cada vez mas masificados, mas alineados y mas estúpidos sin siquiera darnos cuenta

  La humanidad.  esta en peligro, hay que comprender este problema no solo con la mente sino con el corazón. Si somos capaces de comprenderlo  hemos de empezar por renovar nuestras arcaicas ideas. Por mas de cinco mil años el ser humano ha estado luchando contra su propio dolor en sus guerras y desilusiones en la completa desesperanza de una vida sin sentido siempre inventando dioses, un cielo y un infierno para mantenerse dentro de la rectitud y de la resignación, rodeado siempre de ideas, esperanzas. Ya es hora de enfrentarnos a nosotros mismos. Hemos dejado atrás las hachas de guerra, las lanzas y las espadas, ahora las armas son mucho mas poderosas, la tecnología ha entrado dentro del terreno que en el siglo pasado hubiésemos llamado mágico y la destrucción del ser humano como tal podía ser masiva en una próxima guerra mundial.

  ¿TODAVÍA ESTAMOS A TIEMPO?

  Todas las ideologías tanto religiosas como políticas han fallado, y nos hemos quedamos con nosotros mismos, nuestra unión debe ser nuestra fuerza, porque la sociedad es el resultado de nuestra vida diaria. Si queremos comunicar algo a los demás  esto solo podemos decirlo mediante nuestra forma de vivir, mejor que cualquier propaganda o discurso hablados siempre, porque en realidad lo importante no es la sociedad en si sino el semejante que esta próximo a nosotros.

  Me imagino que ese es el trabajo de superación que todo ser humano debe trabajar consigo mismo para ser feliz. Porque, en mi opinión por mucho dinero, poder, y éxito que lleguemos a alcanzar en esta vida solo podemos ser felices sintiéndonos satisfechos con nosotros mismos y es muy difícil sentirse satisfecho cuando se esta perjudicando o matando directa o indirectamente  a los demás, sea en nombre de Dios o de quien sea 

  Es una labor individual, pero también colectiva, pero es una labor que ha de ser efectuada con rapidez porque tal y como van las cosas y dada la poca mejora desde su aparición sobre el planeta, el hombre como especie parece ser que ha tomado el rumbo de ser un experimento fallido y henos comenzado hace tiempo a caminar hacia nuestra propia destrucción. Transformar a la humanidad de negativa en positiva no es nada fácil. Para ello se necesita una labor individual constante y expansiva durante muchos años, quizás siglos y somos conscientes que el problema necesita ser resuelto con mayor rapidez porque evidentemente lo que ha pasado en Estados Unidos puede repetirse en Europa. El factor de emulación del terrorismo, como ha demostrado la historia reciente, es muy grande en un mundo mediatizado y nuestra destrucción podría ocurrir mucho antes de finalizar nuestros buenos propósitos individuales pero desgraciadamente hay que ser realista y admitir que los frutos de semejante labor no podrá recogerse hasta dentro de muchos años, demasiados.

  LA GRAN UTOPÍA

  Durante siglos la labor docente ha sido puramente rutinaria y se ha limitado a trasmitir información sin querer comprender el verdadero significado de la vida. Esta nueva visión de futuro debería comenzar evidentemente en las escuelas, donde se forman los hombres y mujeres del mañana La función del futuro educador debería consistir en crear nuevos valores y no reducirse a implantar los ya existentes en la mente del alumno lo cual no ha hecho mas que condicionarlo sin despertar su verdadera inteligencia.

  Las preguntas clave: ¿Por que vivimos, porque luchamos, por que hay guerras? nunca han obtenido respuestas sinceras. Hay que investigar arduamente como ha llegado a producirse la crisis actual y comprender las causas antes de combatirlas. Hay que enseñar al alumno a cultivar una mente indagadora, no la mera aceptación de creencias y dogmas, porque la búsqueda de Dios, de la verdad o como quiera uno llamarlo es en verdad religión. Hay que despertar la sensibilidad del niño a cuanto le rodea, a su semejantes, a los animales, a las plantas, a los bosques, las aguas del río, los mares y las montañas, porque ser sensible es comprender también su derecho a la vida, y  darse cuenta de la estrecha relación que nos une a todos. Ser sensible es  amar. En realidad los conflictos comienza cuando alguien se siente separado del resto. Hay que hacerle comprender su individualidad y pero también la unidad con todo el Universo.

Y hay que mentalizar a los padres de que sus hijos necesitan algo mas que el estudio de una carrera que les asegure una posición respetable en una sociedad corrupta. Lo que verdaderamente importa no el desarrollo de una sola capacidad sino desarrollo total del ser humano.

  La revolución debe empezar con el pensamiento no por la sangre. Los malos medios jamás podrán conducir a un buen fin porque el FIN NO ESTA EN LOS MEDIOS. Y no debemos olvidar que muchas cosas fueron consideradas utopías hasta convertirse en realidad. Quizás aun estemos a tiempo.

  GLORIA CORRONS  

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