LA MUERTE

 

Preguntarse porque estamos aquí, en este mundo, sin haberlo pedido y a donde vamos después de la muerte tras toda una vida de afectos y sufrimientos que debemos abandonar también sin nuestro consentimiento nos hace pensar que quizás existe Algo que controla, organiza y dirige nuestro destino sin consultarnos. A veces la vida parece la broma cruel de un ser que se dedica a jugar al ajedrez poniendo nuestras vidas como fichas en el tablero, pero también a veces, nos induce a pensar que, desde una etapa de oscuridad aparente, quizás estamos realizando una tarea que no comprendemos pero que es sólo esto, una etapa.

Solo la palabra azar es incompatible con el concepto de ese Algo, (Dios, mente universal o como quiera llamársele), porque el azar equivale a caos y el caos equivale a destrucción, todo lo contrario de un universo que parece desarrollarse siguiendo un plan cuidadosamente elaborado y pensado, aunque nosotros dentro de nuestras limitaciones no podemos comprender

Vivimos pues entre dos interrogantes, la tecnología avanza pero no puede darnos repuesta a estas preguntas y de momento la imaginación es la única que puede contestarlas. Si las respuestas que nos damos a nosotros mismos son ciertas o no, no podemos saberlo, al menos aun, pero lo cierto es que las preguntas se realizan porque las incógnitas existen y esa maquina pensante que es el cerebro no puede dejar de pensar.

De momento llegar a conclusiones sobre el propósito de nuestra vida y lo que ocurre después de la muerte es una cuestión de fe o de intuición, pero creo que viviendo en una ignorancia tan completa deberíamos adoptar la posición más humilde y aceptar la duda como la única respuesta válida.

En la duda no hay seguridades de afirmación ni negación, pero creo que solo buscando lograremos expandir nuestra conciencia y encontrar algún día la verdadera realidad de nuestra existencia que sin duda debe de estar dentro de nosotros mismos.