EL RETORNO

 

Tuvo varias oportunidades en esta vida de verse reflejado. Viejo, su faz llena de grietas. Cada día que pasaba perdía su resplandor. Había llegado el momento en que solo pensaba en que algún accidente o tropiezo lo destruyera. Recordaba sus tiempos de grandeza. Aquellos tiempos en que era el más fuerte, que ni los azotes de la lluvia, que para él eran caricias, ni el más intenso calor del sol, podían con su fortaleza.

Gozaba en aquella vida de la forma más intensa de la naturaleza. Vivía en ella, estaba integrada en ella. Inmortal. Solo la mano del hombre pudo con él. Le destrozó, descuartizó, metamorfoseó, le dio nueva vida y forma según su capricho. Luego lo manoseó, le siguió golpeando.

Pero, aunque no falto de deseo, resistir esta serie de secretas torturas era imposible. Ya llegaría el día. Y llegó. Un exceso de tensión térmica acabó con él. Volvería a la naturaleza, de una forma u otra, pero volvería. La fuerte roca de granito. El vaso que estalló.

 

TONY BONNE