SOBRE EL PRINCIPIO ANTRÓPICO

Constantemente me pregunto qué es lo que pienso hoy, por eso todo lo que diga lo digo hoy. De acá a un tiempo me permito conocer y sentir cosas diferentes así que no puedo saber si voy a mantener lo que ahora afirmo como «mi» verdad. 

Tanto el gráfico como las ideas de Wheeler se basan en el llamado Principio Antrópico fuerte, que considera que sólo existe aquello que es observado por alguien (de ahí el escepticismo de Einstein al decir «me gusta que la Luna esté allí aunque no la mire nadie»). Obviamente hay corrientes de pensamiento que son mas moderadas y que no aceptan esto, pero la evidencia científica hace que estas teorías tengan mucho sustento, no son un delirio de algún loco en su torre de marfil.  

Desde el punto de vista científico, cuando morimos los átomos ni se desintegran ni desaparecen. Estamos compuestos aproximadamente de un 70% de agua (átomos de hidrógeno y de oxígeno) y de un 28% de átomos de carbono mas un 2% de otros componentes. Es importante aclarar que un átomo de hidrógeno de los que están en el sol, en el océano o en la atmósfera NO se diferencia en nada con uno de los que está en nuestro cuerpo. Lo mismo para los demás componentes, es decir, uno de los grandes interrogantes de la ciencia es cómo se auto organiza la materia para crear lo que llamamos vida. NO hay una línea divisoria entre esto es mineral y esto es vivo. O sea, desde el punto de vista de la física, nadie se atrevería a decir que la vida rompe sus reglas pero de ninguna fórmula física se deduce la vida, y es mas, cuando morimos todos nuestros átomos se recombinan con el medio, se liberan al gran «cóctel» del mundo.

En algún libro de Paul Davies leí que un cálculo que anda dando vueltas por ahí, dice que existe una posibilidad por ley de probabilidades de que algún átomo de nuestro cuerpo hay formado parte del cuerpo de Cristo (sólo por dar un nombre conocido y de mas de dos mil años que es mas o menos el tiempo necesario para que se recombinen todos nuestros átomos exceptuando los huesos). La materia existente en la Tierra es la misma que cuando se creó, sólo está recombinada. Ahora bien, la vida involucra energía, propia y de intercambio con el medio. Supongo que esa energía es la que se transforma, pero los átomos son los mismos. Si se destruye un átomo (fisión) se libera energía. Una bomba atómica justamente es la fisión de unos pocos kg de materia que representan miles de millones de átomos liberando su potencial y entregando la energía al medio. Pero que quede claro que cuando morimos no sucede eso, nuestros átomos tarde o temprano serán libres. Pero entonces tenemos muchas teorías por un lado y nuestra vida por el otro. Estamos nosotros con lo que creemos saber en una mano, y con lo que sentimos, en la otra. Y en definitiva eso somos.

Cuando era adolescente y a raíz de mis inseguridades me acerqué a la ciencia como para encontrar certidumbres en algo (y me encontré con el principio de incertidumbre). En mi caso, parte de lo que creo está sembrada por lo que sé (o creo saber), es decir, tiene una pata racional, pero no todo lo racional encaja de la misma manera. Lo cuántico encaja muy bien porque ha traído sugerencias que van muy de la mano de lo que intuimos pero el gran rompecabezas sigue ahí.  

Entonces puedo decir lo siguiente: Sí, creamos el Universo, al menos el universo que nos involucra. Creo que si bien ya sabemos que no podemos hablar de realidad sin consciencia, nunca se tuvo en cuenta que nosotros somos conscientes pero también tenemos una gran componente subconsciente, que yo supongo debe jugar un papel importantísimo en la creación de nuestra realidad. Entonces así entramos en otro terreno, en el de la autoestima, que generará o no, confianza. Porque todos de la boca para afuera queremos lo mejor para nosotros mismos, pero cuántos se dan cuenta que muchas veces nuestro subconsciente sabotea nuestra realidad? Y si realmente el mundo es como nosotros queremos que sea,¿cuánto de ese «queremos» está verdaderamente en nuestro dominio?.¿Por qué, si todo es como yo quiero, no gano la lotería o no soy mas feliz? ¿no será que algo en mí considera que no lo merezco y actúa en consecuencia?

Hay otro factor, el miedo. Basta que uno le tenga miedo a algo para que ese algo tarde o temprano se corporice, como si lo llamáramos. ¿Y no será que realmente nuestro subconsciente lo llama? ¿no será que eso es la base para la cual las personas con mas seguridad consiguen mas lo que quieren que aquellas que dudan demasiado constantemente? y eso podría ser visto como nuestro infierno propio, nuestra caja de pandora, pues resolverlo cuesta esa lucha interior constante. Nuestro yo entonces podría ser visto como la resultante de mi interacción entre el subconsciente y el consciente, y la interacción entre todas las resultantes que nos rodean daría la Gran Resultante que no es ni mas ni menos que el mundo que vemos y nos toca vivir 

Personalmente creo que la mente no está en el cerebro sino que pertenece a otro plano, a otra dimensión, a la cuarta para ser mas específico. Hoy creo que si muriera todo lo que fueron mis vivencias quedarían en ese plano pero del mismo modo creo que mi yo, mi ego, se desvanecería ya que sólo sirvió para interactuar con la materia bajo estas circunstancias. Configuraciones similares (otros cerebros parecidos en el futuro) podrían percibir algo aproximado. Cuántas cosas sabíamos desde chicos que eran lo que queríamos o no queríamos; nadie nos lo enseñó, explicó, inculcó. Cierto es que muchas son producto de vivencias, crianza o genética, pero hay otras que no, ya eran parte nuestra. 

Una de esas cosas que siempre supe fue el intentar hacer algo para que el mundo fuera mejor. ¿Por qué? ¿Por que queremos hacer algo por la humanidad cuando vemos la crueldad que nos rodea y de lo que es capaz el hombre? como diría Shopenhauer, pretender la inmortalidad es perpetuar el error. ¿Y eso somos?¿ un error? ¿Para qué estamos acá?Tal vez hemos sobre valuado la importancia de la vida, pero por otro lado cuando uno siente emoción con todo su ser, cuando ama, cuando se apasiona, cuando crea o cuando está en armonía con lo que lo rodea, queda en evidencia que somos parte de algo mas, algo que se nos escapa. 

El vivir implica de pronto «aparecer» acá, te empujan a sobrevivir, a luchar, por qué no a sufrir, sin pedirlo y con reglas de juego que no puedo manejar y es mas, en constante cambio, rodeado de contrabandistas morales y emocionales, de trampas del saber y del sentir. En muchos aspectos creo que cumplí con una parte de lo que considero fundamental como lo es reproducirme, amar, criar hijos como personas de bien. Todo me costó mucho, (no digo que bajo ningún aspecto haya sido extraordinario, lo digo por cómo era mi «configuración») y para conseguirlo no supe balancear la lucha con la satisfacción con el dar, todo eso en tiempo real. Hago este «statement» porque yo no quiero volver. No sé si se elige, pero toda esa lucha otra vez…creo mas en lo que decía Horacio, algo así como que nadie se va de esta vida como un comensal satisfecho deseando volver otra vez.

Por crianza y configuración, ciertas personas es como que siempre les va a quedar tinta en el tintero, y si es como intuimos que creamos nuestra realidad. Pero esa elección se va a dar en el último segundo de consciencia (no necesariamente de vida), allí donde Victor Frankl define como el único momento en el que uno puede observar toda su vida en perspectiva y decidir cuál fue el sentido. En ese instante, cada uno de nosotros tomará su decisión.


Alejandro Kronja